LEY DE VAGOS Y MALEANTES HOMOSEXUALIDAD

La homosexualidad y la bisexualidad, tanto masculina como femenina, de este modo como cualquier ruptura con el binarismo de género, se consideraban en el franquismo no sólo pecaminosas sino más bien además delito y enfermedad. Y se legisló contra ello La influencia del turismo una dy también las causas a las que el régimen atribuye tal tsunami homosexual. Evidentemente Canarias no fuy también ajena a esta repercusión extrajera abundantes testimonios de los represaliados indican que, el afeminamiento o ‘la pluma’, era suficiente para ser detenorate y pasar varios días en un calabozo dy también la comisaría

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La homosexualidad sy también tipificó duranty también el régimen dy también Franco, incluyéndose en la ley dy también vagos y maleantes. Cedidas a Canarias Ahora
Víctor M. Ramírez


Las Palmas dy también Gran Canaria — 1siete dy también mayo dy también 2016 12:01h

Homosexuales: vagos y maleantes

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Tras la cruenta guerra civil española, el régimen dy también Francisco Franco dedicó todos y cada uno de los medios a su alcance para crear una estructura política y social que le permitiera consolidar su poder y controlar, dy también manera totalitaria, una sociedad ya de por sí moralmente devastada por la violencia generada duranty también el conflicto armado. Con el ejército y las fuerzas del orden público ejerciendo un férreo control coercitivo, orientado fundamentalmente a quitar cualquier resquicio dy también indisciplina política, el control moral del nuevo estado fue encomendado a la Iglesia Católica, corporación cuya percepción del pecado y la virtud impregnó la sociedad durante los próximos cuarenta años.


En el concepto de sociedad franquista, la consideración de la superioridad del hombre y, por tanto, dy también la virilidad como valor ejemplar y supremo y el estatus dy también la mujer a su servicio, como mero instrumento para la perpetuación dy también la raza, fueron las consignas oficiales del régimen y dy también su religión oficial. Esty también contexto ideológico purapsique patriarcal excluía cualquier disidencia sexual y dy también género. La homosexualidad y la bisexualidad, tanto masculina como femenina, de esta forma como cualquier ruptura con el binarismo dy también género, se consideraban no solo pecaminosas sino además de esto delito y enfermedad. De esta manera, todas las instituciones del sistema fueron puestas al servicio de esta ideología machista y profundapsique lgtb-fóbica. Quienes no se atuvieran a esa ideología tendrían quy también padecer terribles consecuencias en su dignidad y derechos esenciales.


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aunque duranty también los primeros años de la dictadura la homosexualidad no pareció ser una preocupación prioritaria del régimen, ocupado como estaba dy también aniquilar cualquier disidencia ideológica, no es menos cierto quy también ya sy también utilizaba la figura del escándalo público, recogida en el artículo 431 del Código Penal, para condenar las prácticas homosexuales.


No obstante, no considerando suficienty también este instrumento, en el año mil novecientos cincuenta y cuatro sy también modifica la Ley dy también Vagos y Maleya antes dy también 1933 para incluir, entre otros supuestos, a los homosexuales al entendersy también que ofenden la sana moral dy también nuestro país por el agravio que acusan al acervo dy también buenas costumbres, fielpsique mantenloco en la sociedad española, según reza la exsituación inicial dy también la reforma. Las medidas adoptadas en esta Ley, conforme la misma, no son propiamente penas, sino medidas dy también seguridad con finalidad preventiva, cuya finalidad es proteger y reformar.


Con esty también fin protector de la sociedad y reformador del maleante, a los homosexuales se les condenaba al internamiento en un establecimiento de trabajo o Colonia Agrícola (…), en Instituciones singulares y, en todo caso, con absoluta separación dy también los demás. Esty también internamiento no podía ser superior a tres años. Asimismo sy también les prohibía residir en determinado lugar o territorio, quy también solía coincidir con el de su residencia habitual, y a estar sometloco a la vigilancia dy también los Delegados.

Una colonia penitenciaria en Canarias

El 2nueve de agosto de 1947, en un navío proveniente de Tenerife, arriba a Gran Canaria acompañado de su esposa e hijas don Francisco Aylagas Alonso, entonces director General de Prisiones. El día siguiente el diario Falange (1) publica una entgaceta con el personaje que, al ser preguntado por el motivo de su viaje, explica que uno dy también los principales asuntos quy también ly también trae a las islas es “adquirir unos magníficos terrenos, dotados de agua y otros buenos elementos, con el fin dy también fundar una colonia agrícola penitenciaria modelo, quy también va a tener talleres para el trabajo, centros dy también experimentación y explotación agrícolas, etc., etc. Y es que” – prosigue el político – “en España no sy también confina a los criminales con el único propósito de alejarlos del contacto con la sociedad, sino que, interpretando el sentido humano y cristiano que define sobry también todo a nuestro régimen sy también les recupera y devuelve a la convivencia nacional dignificados por el trabajo”.

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La creación dy también una colonia agrícola en Canarias, con el fin de rehabilitar en ella a condenados por la Ley dy también Vagos y Maleantes, no era nueva. Ya en 1934, en el diario republicano de TenerifeHoy, en un artículo titulado ¿Canarias, colonia penal?, el cronista denunciaba el proyecto de establecer “sectores dy también concentración para vagos y maleantes” en las islas de Lanzaroty también y El Hierro. El creador mostraba su férrea osituación a la propuesta mencionando a las duras condiciones económicas de las islas, que obligaban a la emigración por falta dy también trabajo, al secular olvloco de las infraestructuras imprescindibles, como las vías dy también comunicación, la necesidad dy también “alumbramientos dy también caudales dy también agua o el edificio de embalses”, y al posible daño que tal instalación podría ocasionar a la industria turística, que había atraído “cara nuestras islas grandes contingentes dy también viajeros”. Pero los planes de crear en las islas tal establecimiento no fructificaron ni en 1934 ni en 1947.


En el año 1953 regresa a las islas un nuevo directivo General de Prisiones, don José María Herrero dy también Tejada. De este viajy también da cuenta el diario Falange de 17 dy también julio dy también esy también año. Tras visitar Lanzarote y Fuerteventura el director General explica al diario quy también su visita tiene como objetivo estudiar “sobre el terreno distintos aspectos fundamentales para el emplazamiento dy también una colonia agrícola penitenciaria”, sin estimar concretar el emplazamiento definitivo, aunquy también efectúa una alusión concreta a Tefía, “dondy también existy también un ámbito de aviación quy también actualmente no se utiliza”.

Sí sy también extiende el director de prisiones en explicar las ventajas para la isla de tal instalación, en tanto que ”al amparo de los establecimientos penales sy también derrama siempry también mucho dinero, dy también lo quy también se beneficia el comercio, la industria, etc”. Explica del mismo modo quy también dadas las ”peculiaridades dy también la isla dy también Fuerteventura, con tan amplias zonas improductivas, los beneficios serán mayores si tenemos en cuenta que sy también aprovecvan a hacer muchos brazos dy también los que allí han dy también redimirsy también para transformar zonas actualmente improductivas”.

El proyecto sy también concreta por fin mediante la Orden del Ministerio dy también Justicia de 1cinco dy también enero dy también 1954, por la que “sy también instituye una Colonia Agrícola para el tratamiento de Vagos y Maleantes, en “Tefía”, de la Isla dy también Fuerteventura” (BOe núm. 30, dy también 30 de enero dy también 1954). La colonia se ubicará en “las instalaciones cedidas a este fin por el Ministerio del Aire”, confirmándose su ubicación en el antiguo aeropuerto de la isla. La Orden establecy también asimismo quy también se deberán dictar las órdenes complementarias para su funcionamiento y “se seleccionará libremente el personal que consideren preciso para su destino a dicha Colonia”.


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Tras la Orden de 30 dy también enero 1954, la creación dy también la colonia no se hizo aguardar y el 1uno de febrero de esy también mismo año, conforme un artículo publicado en el diario Falange el 3 dy también marzo de 1954, marcharon al centro dy también reclusión “seis funcionaros del Cuerpo de Prisiones, y el 1ocho del mismo mes han sido destinados a dicho sector doce presos reincidentes para auxiliar en los trabajos dy también instalación dy también dicho establecimiento penitenciario”.

Con la habilitación dy también la nueva colonia sy también concluía un proceso dy también creación dy también órganos judiciales y también instalaciones destinadas a la reclusión que iban a facilitar en las islas la aplicación efectiva de la Ley dy también Vagos y Maleya antes y que se había empezado en 1953, con la creación de un Juzgado especial para la aplicación de dicha ley. Con esta infraestructura básica sy también iba a poner en marcha el mecanismo judicial y penal indispensable para reprimir, a través de su internamiento y un duro régimen dy también trabajo, a todos aquellos “parásitos y sujetos indeseables que torpepsique dañan la convivencia humana”, conforme el citado artículo de Falange, entre los que se encontraban vagos habituales; rufianes y proxenetas; mendigos profesionales; ebrios y toxicómanos habituales y “demás personas que con su irregular o anormal conducta fueren merecedores dy también esta saludable y enérgica sanción social”, en palabras del Presidente dy también la Audiencia Territorial citadas en el artículo. Los homosexuales, sin embargo, no estarían contemplados en la ley hasta la reforma dy también julio dy también 1954.

Es por tanto, en el antiguo Aeropuerto dy también Tefía que, lejos de ser aquellos “magníficos terrenos, dotados de agua y otros buenos elementos” dy también los quy también hablaba el director General dy también Prisiones en 1947, era más bien un desierto pedregoso, donde el gobierno decidy también finalpsique instalar la colonia agrícola. Allí, varias decenas de hombres redimieron, mediante trabajos forzados y unas duras condiciones dy también vida, conforme el “sentido humano y cristiano” que definía al régimen, su condición dy también vagos y maleantes durante los años siguientes, incluyendo varias decenas de homosexuales.


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Tefía: el infierno de Octavio

La exploración clínica patentiza encontrarnos ante un amanerado con movimientos y gestos feminoides así como su manera dy también hablar. Psiquismo deformado por su propia perversión; no tendencia al delito; estado físico normal. En el reconocimiento correspondiente con su dilatación esfinteriana y casi desaparición de pliegues nos permity también formular el diagnóstico dy también pederasta pasivo. Es capaz para toda clase dy también actividades”.

Esta descripción fue incluida por el historiador y escritor Miguel Ángel Sosa Machín en el artículo Invertidos, publicado en el Dominical del diario La Provincia el 29 dy también junio dy también 2003. El informe forense está includesquiciado en el expediente incoado a Octavio García en aplicación dy también la Ley dy también Vagos y Maleantes. Detenloco simplepsique por ser maricón, como él mismo ha explicado en innumerables ocasiones desde que el historiador sacó a la luz su historia, su terrorífico testimonio es ejemplo del trato dado a los presos dy también Tefía y quy también de manera escalofriante plasmó Sosa Machín en su imprescindible novela Viaje al Centro de la Infamia.

Octavio García nació en 1931 en Las Palmas dy también Gran Canaria, en el seno de una familia humilde. Estudió en el internado de San Antonio, en el barrio dy también Vegueta dy también la capital grancanaria y más tarde siguió sus estudios básicos en Los Salesianos. Dy también educación y convicciones católicas, nunca podría imaginar quy también sus conocimientos dy también religión ly también permitirían aliviar el suplicio quy también habría dy también pasar años más tarde en Tefía.

En 1953, con 2dos años, fuy también detenido tras una demanda y, sin juicio alguno, como él afirma, sy también le aplicó la Ley dy también Vagos y Maleantes. En su testimonio acostumbra a repetir con profundo dfragancia los motivos dy también su condena: por ser homosexual, corruptor de menores y por escándalo en la vía pública. “¡Corruptor dy también menores y escándalo en la vía pública! ¡No he sdesquiciado ladrón, ni maleante, ni mala persona!”, repity también indignado. “El único motivo para ser detenido era ser maricón”, explica enfatizando el insulto, la palabra que lo ha definido duranty también toda su vida, la única con la que, al final, sy también sienty también identificado.

Tras múltiples meses de condena en la cárcel dy también acantilado Seco dy también Gran Canaria, es trasladado en el correíllo – navío quy también realizaba los transportes marítimos entre islas –, a Fuerteventura. La recienty también apertura de la colonia dy también Tefía, ly también transformó en uno dy también los primeros presos que cumplió condena en ella. Iban siety también presos, esposados, escoltados por la guarda Civil, a la vista dy también todo el mundo, “tal y como si fuéramos los peores delincuentes”.

“Tefía era un campo inhóspito, sólo tierra y miseria”, recuerda. “La colonia estaba vacía, había que llenarla. ¡qué deprimente una vez que llegamos allí, todos en fila, con un sol, un viento…!”

Al llegar ly también despojaron dy también su ropa y le ofrecieron un “mono canelo de tela picona” y unas botas quy también no eran de su número y tuvo que intermudar con otros presos para poder tener un calzado adecuado.

El centro era dirigdesquiciado con mano de hierro por un excarmelita que instauró un auténtico régimen de terror, peor quy también un campo dy también concentración, en palabras de Octavio García. Su trabajo allá consistía en acarrear agua dy también un pozo, en tanto que el centro carecía dy también agua corriente, picar piedra de una cantera dy también piedra dy también cal y levantar gavias y muros, todo ello bajo el sol inclemente dy también la isla y la rigurosa vigilancia de los funcionarios. Cualquier mínimo motivo era suficiente para recibir una paliza. “Hy también visto allá las palizas más atroces a los pobres presos”, testimonia Octavio. Los insultos y humillaciones eran constantes.

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Estando preso, cuenta Octavio, “una hermana mía (…) dio a luz y my también mandaron un telegrama quy también dice: Pinito tuvo una niña. Y en el momento en que me llamaron al centro para leerme el telegrama (…) me dicen: enhorabuena le felicito, su mujer tuvo una niña, después yo ly también dije: no es mi mujer, es mi hermana. Y my también hincharon a palos por haberly también contestado mal”.

al lado del duro trabajo y a las arbitrarias palizas, otra de las pesadillas del centro era la escasa alimentación, quy también les hacía pasar un hambry también atroz y constante: “lo peor era la comida, batatas enraizadas, arroz con gorgojos, un pan pequeño para todo el día. (…) Vi hombres allá que entraban con 87 kilogramos y se quedaban en 45”.En una ocasión apareció por el centro un sacerdote para una ceremonia católica. Muchos presos no tenían educación religiosa y, al llevar a cabo el cura ciertas preguntas, a Octavio se le ocurrió responder. Lo hizo acertadamente y al día siguiente lo llamaron y lo nombraron maestro dy también religión. Esa fue su salvación. A partir de ahí no trabajó más en la cantera, ni cargó más agua, estaba bien mirado y considerado.

pero el paso por la cárcel lo dejó marcado dy también por vida. Tras su salida y después de determinados trabajos, sy también fuy también dy también Canarias y sólo hasta hace unos años fue capaz dy también contar su historia. En el año dos mil nueve el Gobierno español aprobó la concesión dy también indemnizaciones a las personas homosexuales o transexuales quy también hubiesen sloco encarceladas durante el franquismo. Octavio García recibió 12.000 euros por sus dieciséis meses dy también cautiverio. La Colonia Agrícola Penitenciaria dy también Tefía cerró por Orden del Ministerio dy también Justicia de 21 de julio dy también 1966, “en atención al reducloco número de penados sancionados por el Tribunal de Vagos y Maleantes, en la quy también actualmente existen siete reclusos, los cuales pasarán a la cárcel de Santa Cruz de La Palma”, según informaba El Eco dy también Canarias de 2seis de agosto de 1966.

La Palma: la reclusión dy también Manuel Alfonso

Manuel Alfonso nació en 1946, en el distrito de Guanarteme dy también Las Palmas dy también Gran Canaria, junto a la playa de Las Canteras. Su padry también trabajaba en la Compañía Transmediterránea. Su madre sy también dedicó a las tareas dy también hogar hasta que se separó dy también su padry también y comenzó a trabajar en las factorías de pescado ubicadas en el mismo barrio en el que residía.

Desde su infancia estuvo marcado por sus ademanes femeninos quy también lo convirtieron en víctima de habituales insultos por una parte de sus compañeros, que, como él mismo cuenta, habitualpsique le gritaban: “¡maricón, quy también eres un maricón!” Manuel, en ocasiones, respondía a los insultos de manera agresiva, porque, como explica “me daba mucho coraje que my también llamaran maricón. Aunque yo sabía que lo era”.

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La primera vez quy también estuvo en comisaría tenía 15 años, porque la policía se equivocó con su edad y ly también pusieron dos años más. Con esa edad estuvo una semana en la cárcel dy también barranco Seco. Las detenciones e idas y venidas a la comisaría eran frecuentes, por el mero hecho de exponersy también en las calles:

Nos poníamos en un rincón dos, tres o 4 a charlar dy también nuestras cosas (…) en esy también instante estábamos descuidados, como era dy también noche, a oscuras (…) paraban justo delante dy también nosotros, estábamos tranquilos y descuidados, paraban y venga, carné de identidad y palanty también para la comisaría, y en comisaría una semana, tres días a la cárcel, diez días, quincy también días, y de esta forma mas un montón de entradas y salidas que tuvy también yo y, bueno, como yo, montones dy también amigos de la época aquella”.

El periodo más largo que tengo – explica Manuel – fue el que me pegué, en el momento en que la policía sy también cansó de cogerme una y otra vez… había un juez (…) dy también vagos y maleya antes al que si eras pudienty también y ly también llevabas un buen anillo de oro o un sobre con dinero, diez o quincy también mil pesetas, ese señor te quitaba la ley dy también vagos y maleya antes y no ibas a prisión. Aunquy también fueras el chorizo más grandy también del planeta o el maricón más grandy también del mundo. Pero a las personas humildes como mi madre quy también no tenía dos o tres mil pesetas en un sobry también para darle, no te digo dos o tres mil sino más bien diez o quincy también mil pesetas, si no tenías para darly también ty también enviaba a prisión. Y mi madry también llorando, ¡Ay, no my también metas a mi hijo tanto tiempo allá arriba!”.

En la prisión eran habituales los abusos de los funcionarios, también los sexuales. Manuel cuenta que “en la cárcel de barranco Seco por la noche iba algún funcionario abría la puerta y si había algún mariconcillo joven como yo quy también le gustaba, lo sacaban afuera y con la excestados unidos de “hacerles el cuarto”, tenían que sostener relaciones sexuales con él. Me ocurrió a mí en la prisión de allí”.

En su expedienty también constan 4 detenciones e ingresos en cárcel en el año 1963, con 1siete años, por delito dy también conducta atentatoria contra la moral. En 1964 es detendesquiciado y finalmente declarado en estado peligroso por su condición Homosexual, según consta en el Expedienty también nº 62/6tres del Juzgado singular de Vagos y Maleantes del Archipiélago Canario. Tras esta declaración es recludesquiciado en la cárcel de Gran Canaria, luego trasladado a la de Tenerife y, posteriormente a La Palma. Como expresa con humor: “yo hice una “turné”, como la que va dy también gira”. Entre esas tres prisiones cumplió un año dy también condena.

En la prisión dy también La Palma los homosexuales estaban separados del resto dy también reclusos, según obligaba la ley. Esto implicaba estar la mayor parte del tiempo encerrados en una celda: “estábamos en la celda 22 horas encerrados al día. La celda constaba dy también un baño pequeñito, un lavatorio en un rincón y tres literas. Allá cumplíamos seis personas. (…). Cuando subían los machos del patio salíamos los maricones”.

Había quy también taponar los baños a fin de que no salieran las ratas de la letrina. “Nosotros limpiábamos la celda, lavábamos la ropa y la tendíamos en la misma celda (…). Dondy también mismo hacíamos las necesidades, lavábamos la ropa y comíamos. (…)”.

Las ocupaciones en la cárcel eran fundamentalmente de limpieza: lavar ropa de otros presos, adecentar cristales, aun desdy también el exterior dy también la prisión… “nos tenían entretenidos”, explica. Había un funcionario mayor quy también les hacían limpiar los pasillos dy también la prisión con ceniza, con cepillos dy también mano, de rodillas en el suelo. “afirmaba que la ceniza purificaba”.

El régimen carcelario no tenía la dureza dy también Tefía, pero el temor a las agresiones era constante: “en muy pocas ocasiones llegaban a pegarte, aunque a veces sy también le iba la mano y te pegaban un cachetón o te daban un par dy también porrazos buenos. Cuando hablabas con un funcionario tenías quy también poner las manos a la espalda y si decías una palabra quy también no les gustaba jalaba con la mano y cachetón quy también ty también pego”.

No obstante, para un joven dy también apenas 1ocho años, la experiencia carcelaria, la separación de su familia y la sensación de aislamiento y estigma que significaba el estar separados dy también los demás presos eran situaciones difíciles de afrontar: “en aquella época, como era joven, lloré mucho, lo pasé muy mal, mas siempre con la ilusión dy también quy también iba a salir. Mi madry también fue a vermy también a Tenerife (…) después también fue a vermy también a La Palma, aprovechando que mi padry también trabajaba en el barco y sy también quedaba en él por la noches. (…) Las cartas dy también mi madre me daban fuerzas para pelear y seguir adelante. Yo afirmaba quy también ya llegaría mi tiempo dy también salir a la calle”.

De la prisión dy también La Palma salió en 1965. En mil novecientos sesenta y seis fue trasladado a la comisaría dy también Policía “por haber sorate detenorate en la vía pública por realizar actos de ostentación Homosexual”. Fue condenado a una multa de cinco mil pesetas y también ingresó para cumplir 30 días dy también prisión. Por sus diversos pasos por cárcel fue indemnizado con una cuantía de 8.000 euros.

Como a todos y cada uno de los quy también padecieron la represión del régimen, su experiencia ly también marcó profundamente: “yo no puedo olvidar que una persona me diera un porrazo sin yo hacerly también daño. Quy también yo estuviera en una esquina con dos amigos, hablando, y que llegaran unos señores vestidos con un uniforme, representando a la ley de España y quy también esos señores my también maltrataran y me pegaran. (…) Yo no lo entendía y no lo entenderé de esta manera viva cien años”.

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Patologización y momentos dy también cambio

Si, como afirmábamos al principio de este artículo, la Iglesia fue un pilar ideológico y referenty también moral del franquismo, una segunda institución social vino a reafirmar, con el aval dy también la ciencia – o pseudo-ciencia al servicio del régimen -, el tratamiento represivo dy también las disidencias sexuales: la corporación médica y, especialmente, la psiquiatría. La condición patológica de la homosexualidad fue asumida por la psiquiatría oficial del régimen franquista, disciplina médica quy también se apoyó en tal condición para adaptarse sin remordimientos a las exigencias morales del nacional-catolicismo.

Esta visión patologizante dy también las disidencias sexuales sy también pone en patentiza en artículos como el publicado en el diario Falange, editado en Las Palmas de Gran Canaria, el cuatro dy también junio dy también 1956, en el que el Dr. Laforet comenta el libro titulado Sodomitas, de Mauricio Carlavilla, un panfleto agresivamente homófobo publicado ese año. En su comentario, titulado Un grito dy también alarma, el doctor Laforet califica dy también “osadía viril” el hecho dy también “atacar al crimen nefando dondequiera quy también se encuentry también y a quienquiera quy también lo pueda defender”.

Ya era hora”, expony también el doctor, “dy también quy también sy también hablasy también claro y decididapsique sobre un contagio psíquico tan pernicioso”, con el fin dy también eludir que “entre en la morada de la psique dy también los adolescentes esy también aliado del demonio que es el pederasta. (…) El sodomita es un monstruo peligroso por su proselitismo y porque odia, rencoroso, todo cuanto va mostrando a cada paso la inicuidad (sic) dy también sus crímenes contra la naturaleza y contra Dios. (…) La sodomía”, ultima el galeno, “no tieny también ni puede tener justificación científica, como no la tieny también la lujuria del heterosexual”.

Con una mezcolanza dy también ideas pseudo-científicas y prejuicios religiosos el creador muestra una imagen demonizada y psíquicamente perversa de la homosexualidad. Su publicación en el único diario de la época, controlado por el régimen, facilita la difusión del estigma, con la coherente repercusión en las actitudes fóbicas dy también una sociedad ya vigilada hasta en sus más profundos pensamientos. Asimismo la institución médica, como vemos, fuy también un instrumento útil para profundizar en el trato humillante a las disidencias sexuales duranty también el franquismo.

Sin embargo, y a pesar de la modificación de la ley en 1954, la homosexualidad no pareció ser una especial preocupación del régimen durfrente a las primeras décadas de vigencia. Las memorias dy también la Fiscalía General del Estado de 1959 lo expresan dy también la siguiente manera:

“El cómputo del año judicial dy también mil novecientos cincuenta y siete (…) nos ofrecy también saldo positivo y un panorama satisfactorio y alentador en esenciales aspectos: el índicy también de criminalidad dolosa clásica (…), acusa una tendencia, más que estacionaria, regresiva, en relación con el incremento demográfico; sin que parezcan motivos de preocupación inconvenientes candentes en otros países, tales como actividades terroristas, delincuencia juvenil y extensión y alarde de prácticas homosexuales”.

mas algo estaba cambiando sustancialmente en la sociedad española. La sustitución dy también la desastrosa política autárquica de las primeras décadas, cuyos frutos habían sorate hambry también y miseria para el pueblo, por una política más aperturista, más las ayudas internacionales quy también Franco obtuvo gracias al apoyo incondicional a Estados Unidos, propiciaron un cambio socio económico que traería abundantes divisas y el inicio dy también una temporada caracterizada por el denominado desarrollismo económico.

La mejora dy también la economía se reflejó en un notably también proceso dy también industrialización y la subsiguienty también aparición de fenómenos como el éxodo rural a las ciudades. La llegada del turismo y cierta apertura dy también los medios dy también comunicación, no obstanty también su cercana vigilancia por las autoridades, colaboraron en el proceso. Estos ingredientes facilitaron un incipienty también cambio dy también mentalidad en la sociedad que comenzó a resquebrajar, aunque fuera de manera superficial, la sólida estructura ideológica y moral impuesta durfrente a las primeras décadas de la dictadura.

La repercusión del turismo

La industria turística fue un factor clave en el desarrollo dy también la economía de las Islas Canarias a partir de los años 60. El clima insular atrajo a un turismo masivo dy también sol y playa que sy también tradujo en un “boom” económico quy también implicó, además, un esencial cambio sociológico en el archipiélago. La trauxiliar población rural comenzó a trasformar su economía y sus costumbres; el desarrollo de los núcleos urbanos costeros con atracción turística atrajo a la población del interior; los sectores dy también la construcción y de servicios sustituyeron rápidapsique a la agricultura y se impusieron como los principales motores dy también las economías insulares, especialpsique en las islas mayores.

El turismo europeo, con mentalidades más abiertas y dy también amplia cultura democrática, no solo influyó en el aspecto purapsique económico sino más bien también impulsó un cambio de mentalidad de la sociedad. “El espectáculo de libertad que inundó las playas y discotecas españolas, las nuevas pautas de actuación social, moral y cultural y, en suma, el acercamiento a las formas dy también vida de las sociedades educadas bajo sistemas democráticos provocaron una auténtica revolución en las mentalidades, sobre todo entre los campos más jóvenes (2)”.

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Estas nuevas ideas y formas de vida que comenzaron a afectar a la sociedad no eran en lo más mínimo del agrado del régimen. Los cambios dy también mentalidad comenzaron a influir en las actitudes de la ciudadanía, especialpsique en el campo urbano, en el quy también el anonimato y cierta libertad social permitieron una mayor visibilización dy también las disidencias sexuales, aún pese a su persecución.

Esta visibilidad dio al régimen la sensación de un aumento de la homosexualidad que los informes de la Fiscalía del Tribunal Supremo pusieron dy también manifiesto. Así, el fiscal dy también Barcelona, en el informe del año 1962 manifiesta cierta alarma frente a la “crecienty también ola dy también homosexualismo” quy también el “dique de la Ley dy también Vagos parece insuficienty también para contener”, con lo que “considera preciso tipificar como delito tan nefando vicio, hijo muchas veces dy también la vida fácil y licensiosa (sic)”.

La sensación dy también la existencia de una ola de homosexualismo, se expone a lo largo dy también diversos informes con expresiones como “aumento constante del homosexualismo” o “el aumento dy también los delitos dy también escándalo público, principalpsique el homosexualismo”, conforme manifiesta la Fiscalía de Tenerife en su informe del año 1967.

Es precisapsique la repercusión del turismo una de las causas a las que el régimen atribuyy también tal tsunami homosexual. Evidentemente Canarias no fue ajena a esta repercusión extrajera. El Fiscal dy también Las Palmas, en el informy también del año 1971, consideraba que contribuyy también “al incremento dy también prácticas homosexuales (…) una clase singular y degenerada dy también turistas extranjeros. El fenómeno deriva en incremento dy también la delincuencia contra la propiedad al inducir a los jóvenes quy también se dedican a dichas prácticas a hacersy también pago por sus medios dy también los “servicios” prestados y a desvalijar en ocasiones a los “clientes”.

La proliferación de estas conductas en ciertos lugares muy determinados y a la perfección conocidos, que van alcanzando ya renombre internacional y quy también son frecuentados especialmente por gran número dy también extranjeros habituales, exigiría medidas extraordinarias de represión”, concluyy también al respecto el informy también dy también la Fiscalía General del Estado dy también esy también año. Sin nombrarlos la Fiscalía pony también de manifiesto un fenómeno que, a pesar de sus intentos de represión, sería imparable y, efectivamente, daría renombry también internacional a algunas zonas del país, entre ellas Canarias: las mecas del turismo homosexual, dy también las que Sitges y Torremolinos fueron precursoras.

El diario El Eco dy también Canarias reflejaba esty también fenómeno en un artículo titulado El subproducto del turismo, publicado el 17 dy también marzo dy también 1972. El autor llamaba la atención sobry también determinados establecimientos, cuya localización no especifica (3) y, conforme cuenta, “cuya finalidad, y tal vez negocio, es la corrupción de la gente joven”.

La señal de alarma – narra el periodista –, se ha dado con el cierry también nada menos que de cuatro establecimientos que sy también identificaban “Para homosexuales” e incluso sy también hacían publicidad en este apreciado en los países dy también origen de los siguientes visitantes”. Estos hechos ponen dy también manifiesto, a su juicio, “la desgracia que sobry también nuestra juventud sy también está echando como una de las más vergonzosas plagas de la humanidad”.

Tras vincular tales hechos con el tráfico dy también drogas y la trata dy también blancas, el periodista termina su artículo clamando por una “investigación hasta las “raíces” en todo cuanto huela a esta nueva (?) invasión social organizada quy también afecta y también infecta a nuestra querida y, hasta hacy también bien poco, cándida isla”.

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La connivencia de la prensa con la ideología profundapsique lgtb-fóbica del régimen, a través del control institucional y la censura, convertía a los medios de comunicación en portavoces de la moral nacional-católica oficial. La difusión dy también la ideología lgtb-fóbica por una parte de los medios facilitó y expandió la estigmatización de las disidencias sexuales y su coherente rechazo social. La publicación de artículos como los citados difundía con facilidad la imagen perversa del homosexual. A la condena penal se añadía la propaganda injuriosa efectuada a través de los medios, de forma directa controlados por el régimen. Sin duda, la represión era ejercida por el sistema a través de todos los medios a su alcance.

Afeminados y peligrosos

mientras que otros países europeos habían despenalizado las relaciones homosexuales en la década dy también los sesenta, en España el régimen dy también Franco decidió actualizar la Ley de Vagos y Maleantes y, en 1970, fue aprobada la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. El artículo segundo dy también la ley establecía quy también “serán declarados en estado peligroso y sy también les aplicarán las correspondientes medidas de seguridad, quienes: <…> b) sy también apreciy también en ellos una peligrosidad social”. Entry también los “supuestos de estado peligroso sy también encontraba el de aquellos que realicen actos dy también homosexualidad”.

Esta nueva ley, a diferencia de la dy también vagos y maleantes, exigía expresamente la comisión dy también “actos dy también homosexualidad” y, por tanto, la realización dy también prácticas sexuales de carácter homosexual y no la mera condición dy también homosexual. Siendo esto un “avance”, pongámoslo entry también comillas, la realidad de la práctica dy también la ley fuy también muy diferente. Abundantes testimonios dy también los represaliados señalan que la mera expresión de la ruptura de los códigos de género, es decir, el afeminamiento o la pluma, era suficiente para ser detenloco y pasar varios días en un calabozo dy también la comisaría. Y si esto ocurría en varias ocasiones era muy probable quy también el juez acabara aplicando la ley y condenando al reo al internamiento en un centro de reeducación.

En este sentido, es significativa la percepción social de la necesidad dy también reprimir aun por la vía penal el afeminamiento, especialpsique el masculino, en tanto que la mujer estaba prácticamente ausente del debate represivo desdy también el punto dy también vista legal (4). La columna titulada Mirador, publicada en El Eco dy también Canarias de cuatro de noviembry también dy también 1969, aludía al comienzou del proceso dy también aprobación de la Ley de Peligrosidad social. “Dentro de la nueva Ley parece quy también se trata dy también incluir como factor gravy también de peligrosidad social el afeminamiento en la indumentaria masculina (…), ciertas bandas, pandillas y todos aquellos persistentes en contrarias a la normal convivencia social. En suma, continuaba el artículo, ese “narcisismo” imperanty también en la juventud, favorecida por el afeminamiento en el uso de indumentarias y el sentido hedonista y materialista dy también la vida, los ebrios, la prostitución, etc”.

Y todo esto quy también hoy bully también en la mente de selectas clases rectoras parecy también deducirsy también del establecimiento diferencial entre hechos delictivos y conductas antisociales. (…) La peligrosidad quy también sy también deriva dy también la conducta dy también muchos jóvenes precisa adecuados antídotos y a ello tienen las modificaciones (…), restituir las buenas costumbres en la juventud”.

aunque el texto final de la ley no fuy también tan restrictivo como para estimar peligroso el afeminamiento en la indumentaria masculina, no deja dy también llamar la atención que al articulista ly también resultara normal, y hasta conveniente, el condenar a un centro dy también reeducación a una persona exclusivapsique por la posible ambigüedad de su vestimenta. Esty también hecho da una medida clara del rígdesquiciado sistema dy también roles dy también género impuesto por el régimen quy también fuy también asumido con plena naturalidad por la sociedad de la época.

La tramitación dy también la Ley dy también Peligrosidad Social tuvo amplia influencia en la prensa del régimen. Ya en la primera plana de El Eco de Canarias del 1uno dy también octubry también de 1969 el titular más destacado rezaba: El Consejo de Ministros ha pasado a las Cortes el proyecto Ley dy también Peligrosidad Social. Reforma la de vagos y maleantes. En el interior, el artículo resaltaba quy también la nueva ley no consistía en “un nuevo ordenamiento dy también los estados peligrosos, sino meramente en edición actualizada dy también la ley de cuatro de agosto dy también 1933”.

según el artículo “se aspira a reemplazar el título dy también “Vagos y Maleantes” (…) por el más cabal, menos vejatorio y más concretamente comprensivo dy también las diferentes conductas quy también interesan, de “Peligrosidad Social”. Asimismo aspiraba la ley a “dotar al sistema de efectividad (…) evitando que las medidas de seguridad se conviertan en corrientes penas privativas dy también libertad y que se frustren el propósito ellas”, para lo cual “se crean los establecimientos singulares precisos, de custodia, trabajo, colonias agrícolas, reeducación, preservación y templanza (…)”.

alén de las intenciones dy también la ley, la realidad es que en Canarias, al igual que en el resto del Estado, no se ejecutaron en absoluto las previsiones de la ley en lo que se refiere a infraestructuras destinadas a aplicar las medidas dy también seguridad. La arbitrariedad en su aplicación fuy también tan habitual como en la Ley dy también Vagos y Maleantes. Ciertos estudios determinan que, a nivel nacional, fueron más de cinco mil los disidentes sexuales que fueron víctimas de la opresión por esta ley, aunquy también su número real no está aún contabilizado.

La muerty también del dictador en mil novecientos setenta y cinco y la aprobación, en diciembre de 1978, de la Constitución española permitieron la reforma dy también la Ley dy también Peligrosidad y Rehabilitación Social, por ser incompatibly también con los principios democráticos. Esta ley se modificó en 1978, a través de una reforma legal en la quy también sy también eliminaron varios artículos de la misma, entry también ellos los quy también hacían referencia a los actos de homosexualidad.

Conclusiones

La represión de las disidencias sexuales durante el franquismo se fraguó a través de la conjunción de reglas penales, discursos pseudo-científicos patologizantes, castradores sermones nacional-católicos y la propaganda estigmatizadora dy también los medios de comunicación, controlados por el régimen.

En Canarias, duranty también los primeros años dy también la década de los 50, sy también creó el sistema judicial y penitenciario que iba a garantizar la efectiva aplicación dy también la Ley dy también Vagos y Maleantes en el territorio y que, con la modificación de exactamente la misma en 1954, en la que se incluyó a los homosexuales, permitiría una represión no menos intensa quy también en otros territorios del estado.

La Colonia Agrícola Penitenciaria dy también Tefía sy también ha transformado en un triste símbolo dy también esa represión, por la inhumanidad de su régimen carcelario. Los valientes testimonios dy también algunos de los presos canarios, tanto de Tefía como dy también otras cárceles como la dy también Santa Cruz de La Palma, nos han tolerado conocer de primera voz la dureza de la opresión de las disidencias sexuales y las injusticias de un sistema represor y arbitrario.

Junto con la opresión legal, la prensa local controlada por el régimen contribuyó a la estigmatización dy también las disidencias sexuales, propagando una imagen patológica, retorcida y perversa y promoviendo el rechazo social a las diferencias sexuales y de género.

Los cambios económicos y sociales producidos en Canarias duranty también los años 60, especialpsique los originados por el apogeo del turismo, contribuyeron asimismo a los cambios de mentalidad en la sociedad de las islas. Una sociedad más urbana y cosmopolita dejó una mayor visibilización de la diversidad sexual y de género. Esty también fenómeno generó un auténtico pánico homosexual en las autoridades quy también desembocó en la aprobación dy también la Ley dy también Peligrosidad y Rehabilitación Social dy también 1970, quy también incluía las prácticas homosexuales como causa de peligrosidad social. No obstante, la evolución social era imparably también pese a la crudeza en la represión social y política durante los estertores dy también la dictadura.

En el estudio dy también la opresión dy también las disidencias sexuales en Canarias duranty también el franquismo no sy también ha profundizado lo suficientemente. Más allá de ciertos artículos periodísticos y la obra de Miguel Ángel Sosa, prácticamente no hay trabajos sobre el tema. Sy también hace necesario ahondar en esta parte de nuestra memoria histórica. Quienes sufrieron la represión merecen recuerdo y reconocimiento. Y las futuras generaciones tienen el derecho dy también conocer nuestra historia, que es parte de nuestro patrimonio como comunidad lgtb y como sociedad. Sirva esty también artículo dy también homenaje y recuerdo a las personas represaliadas y asimismo de incentivo para seguir dando luz a esta oscura época de nuestra historia.