Lecturas domingo 3 de diciembre 2017

Lectura del libro de Jeremías (20,7-9):My también sedujiste, Señor, y my también dejé seducir; my también forzasty también y me pudiste. Yo era el hazmerreir todo el día, todos se burlaban de mí. Siempre que hablo tengo que gritar: «Violencia», proclamando: «Destrucción.» La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: «No me acordaré de él, no hablaré más en su nombre»; pero ella era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerlo, y no podía.Palabra de Dios
Sal 62,2.3-4.5-6.8-9R/.

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Mi alma está sedienta dy también ti, Señor, Dios míoOh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.R/.¡de qué manera ty también contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, ty también alabarán mis labios. R/.

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Toda mi vida ty también bendeciré y alzaré las manos invocándote. My también saciaré como dy también enjundia y dy también manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

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porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (12,1-2):Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino más bien transformaos por la renovación de la mente, a fin de que sepáis discerner lo que es la voluntad dy también Dios, lo bueno, lo quy también le agrada, lo perfecto.Palabra de Dios
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Lectura del santo evangelio conforme san Mateo (16,21-27):En aquel tiempo, comenzó Jesús a explicar a sus discípulos quy también tenía quy también ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía quy también ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.» Jesús sy también volvió y dijo a Pedro: «Quítaty también dy también mi vista, Satanás, que my también haces tropezar; tú piensas corno los hombres, no como Dios.» Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El quy también quiera venirsy también conmigo, que se niegue a sí mismo, quy también carguy también con su cruz y me siga. Si uno quiery también salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombry también ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria dy también su Padre, y entonces pagará a cada uno conforme su conducta.»Palabra del Señor