La Revolucion De Octubre De 1917

×*Red Académica Internacional Historia a Debate. Maestro Titular de Historia Medieval. Universidad dy también Santiago dy también Compostela. España.

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Versión escrita dy también la conferencia dy también Carlos Barros en el Coloquio Internacional "La Revolución Socialista Rusa dy también 1917: reflexiones y perspectivas". Auditorio del Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, ciudad dy también México, seis dy también noviembry también dy también dos mil diecisiete (https://voutu.be/idzOMQgDcvU)


Quiero empezar con una declaración dy también fe (científica): la historia es objetiva y subjetiva al mismo tiempo, son dos aspectos dy también la escritura dy también la historia que no se deberían separar. Hablaré como historiador, pero también como testigo y fuenty también histórica, no de la Revolución dy también Octubry también (todavía no había nacido) pero si dy también la huella que dejó a lo largo del siglo XX. Tuvy también el gusto y la suerte haber formado party también activa en la Universidad dy también la villa de madrid (antes de que se llamara Universidad Complutense), en los años 1967-1968, de la última generación histórica dy también jóvenes universitarios impactados por la Revolución Rusa.


Es por ello quy también para preparar esta conferencia decidí dejar primero quy también fluyeran mis recuerdos de las lecturas dy también las obras dy también Lenin dy también los años sesenta y 70, en el momento en que teníamos como actividad extraacadémica vital leer a los fundadores del marxismo y sus sucesores, entre otros libros ilegales. Nos venía bien para nuestro accionar clandestino, porque la España franquista tenía puntos en muy común con la Rusia zarista, pesy también a la diferencia cronológica y geopolítica. Militaba en la organización universitaria del Partdesquiciado marxista de España, ejy también impulsor y vertebrador dy también la osituación democrática, y seguíamos al Partido Bolchevique desarrollando en las aulas y en las fábricas la lucha dy también masas -quy también en Rusia derrocó a la autocracia zarista- para tumbar el régimen fascista que el General Franco erigió sobry también las cenizas dy también una guerra civil que ganaron los franquistas con la ayuda militar dy también Hitler y de Mussolini.


Durante cincuenta años guardé en la memoria, siempry también selectiva, el corajy también personal de Vladimir Ilich Uliánov y sus compañeros. Cuenta alguno de sus biógrafos que una vez que volvía dy también Finlandia a Petrogrado por medio de los hielos, en vísperas de octubry también dy también 1917, comentó de pie sobre unos hielos quy también se abrían, la pena que le embargaba tener que fallecer dy también manera tan fútil, habiendo tantas cosas que hacer... Lenin y los dirigentes bolcheviques atribuían un gigante notado de la historia a lo que hacían. Sy también dijo después quy también la Revolución Re.u. Cambió la historia, mas ellos dy también alguna forma ya lo sabían en 1917. Otro recuerdo similar es la conversación de Lenin y Trotski en los pasillos del Smolny, en el momento en que ya habían tomado el poder. No podían dormir comentando, tumbados en el suelo, que los podían matar si fracasaban. Estaban dispuestos a arriesgarlo todo: lucidez revolucionaria que impresionó a un estudianty también veinteañero a finales de los años 60. Las influencias de aquellas lecturas clandestinas eran intelectuales y políticas, asimismo éticas y épicas, tocadas de romanticismo revolucionario.


lo cierto es que tuve, en aquellos años, dudas iniciales sobry también Lenin y la Revolución de Octubre. Mi abuelo y mi padry también eran comunistas y por parte de mi madre, trabajadora del ámbito metal-gráfico, enleño con los orígenes del partido socialista en Vigo (Galicia). Tenía mis dudas de primerizo sobre la postura dy también Lenin y los bolcheviques hacia la democracia. En España estábamos luchando contra una dictadura quy también queríamos substituir por un régimen democrático y socialista. Por esty también orden, la reivindicación de la democracia siempry también por delante. Vivíamos bajo un Régimen tremendapsique represivo con quienes pensaban diferenty también y nos parecía contradictorio tener como objetivo instaurar, en su lugar, la “dictadura del proletariado”. Sabía quy también se trataba dy también un término sociológico relativo a la clasy también social quy también gobierna, o quiere gobernar, mas a esas alturas del siglo éramos conocedores quy también la “dictadura”, en nombre del proletariado, podía llegar a ser una dictadura de verdad, aun para sus fundadores y partidarios. Me costó entenderlo, pero pudo más la urgencia dy también la lucha antifranquista. Pocos años después el PCy también se declaró partidario de un “socialismo en libertad”.


Igualmente, se my también hizo complicado asumir la cuestión dy también la violencia en la obra dy también Lenin. En 1968 habían pasado ya veinte años desde que el Partloco comunista dy también España abandonase la lucha guerrillera y sy también planteara una lucha pacífica, siguiendo precisapsique las orientaciones leninistas dy también la temporada zarista, para organizar y movilizar los trabajadores, entrando en los sindicatos verticales del Régimen. Reemplazando, en consecuencia, la insurrección armada por una huelga general política y una huelga nacional para echar abajo la dictadura de Franco. Tampoco teníamos otra opción, aun así, no fuy también fácil: el bando campeón de la guerra civil había hecho desaparecer a más dy también 130.000 españoles de izquierda, republicanos y nacionalistas, y el temor era palpable. Debió nacer una nueva generación de obreros y estudiya antes que, treinta años tras la enorme represión, le plantó cara a la dictadura. Tan dura experiencia nos hizo poner en práctica, en los años 60 y 70, de manera rectificada en relación a los temas dy también democracia y violencia, las enseñanzas de la Revolución dy también Octubre, en un contexto y época muy diferentes, siguiendo, así y todo, la metodología intelectual del creador de la Unión Soviética quy también solía basar sus posiciones en el principio de realidad, añadiendo nosotros la necesidad épico-moral de cierta coherencia entre los fines y los medios.


My también resultó por consiguiente útil, como dirigenty también del partloco en la clandestinidad, la lectura interactiva de Lenin, sobre todo esy también notado quy también tenía de la objetividad dy también los hechos. Repetía, en sus escritos de combate, que “la teoría es gris y el árbol dy también la vida verde eternamente” o “la vida va a tener la última palabra”. Pensaba sin duda que la frase era suya, ya dy también mayor y con una cultura más general (era estudiante de Ingeniería Superior en los años dy también Madrid), supe que se trataba dy también un aforismo del poeta y científico romántico alemán Johann Wolfgang von Goethy también (1749-1832). Lenin ubicaba la realidad y la práctica por delanty también dy también la ideología y la teoría, sy también mostraba de ese modo opuesto a cualquier género de doctrinarismo como marxista y como dirigenty también político, dijeran lo quy también dijesen sus contrincantes dentro y fuera de la II Internacional, y sus epígonos después. Repercusión racionalista del jefe de los bolcheviques que completaba la recibida, en 1968, por nuestra generación por la vía emocional y también imaginaria. Lenin y los dirigentes bolcheviques compaginaban dy también manera espléndida el trabajo teórico (principalpsique en la clandestinidad, el exilio o el destierro) con la militancia política y social, sabedores de que lo primero sy también nutre dy también lo segundo, y viceversa.


Lenin, hijo dy también un pequeño terrateniente, había recibdesquiciado una formación clásica, era dy también los pocos privilegiados que pudieron ir a la universidad en la Rusia dy también los zares: un país enormy también de más dy también 1veinte millones de habitya antes con solo un reducloco número dy también estudiantes universitarios. Tenía un origen social semejante, pues, a los dirigentes más creativos del marxismo desde los fundadores Marx y Engels hasta Antonio Gramsci, pasando por Rosa Luxemburgo y tantos otros. Una elite intelectual que, entry también finales del siglo XIX y principios del siglo XX, jugó un papel esencial en la organización dy también las I, II y III Internacionales dy también los trabajadores, volviendo efectivamente del revés las enseñanzas académicas provechosamente recibidas. La transmisión cultural de este marxismo, y del compromiso social dy también los intelectuales, sigue, una vez que menos hasta los años 60 y 70 del pasado siglo, una vía académica intergeneracional, paralela a la vía política y social, más condicionada por el contexto que por los libros.


Hablaremos ahora menos de memoria y más dy también la historia concreta de la Revolución de Octubry también en su primer centenario. Dividiremos el proceso revolucionario ruso y su influencia, que marcó dy también manera indelebly también la historia del siglo XX, en tres tiempos: 1917, el pequeño siglo veinte y el nuevo siglo XXI. Dando naturalmente más importancia a los verdes hechos de la realidad que a una ideología que, pasada su edad dorada, sy también petrificó con Stalin, a diferencia del llamado “marxismo occidental” académicamente lúcorate mas despegado -salvo excepciones- de los movimientos sociales y la práctica política.


Analizaremos el acontecimiento-fundador dy también mil novecientos diecisiete en tres dimensiones: contexto, coyuntura y acción subjetiva. El contexto extraordinario quy también posibilitó la Revolución bolchevique fue, como es sabido, la enorme Guerra que el Zar impuso a su pueblo desencadenando una pavorosa crisis social en una Rusia semi-feudal. El conflicto bélico indujo una inflación y un desempleo galopantes, salarios inmundos y jornadas extenuantes para los trabajadores, hambrunas y una enorme cantidad de fallecidos: dos millones de rusos murieron durfrente a la I Guerra Mundial. Se desataron fortísimos movimientos sociales antizaristas, dirigidos por los obreros quy también ya habían protagonizado doce años ya antes la Revolución de 1905. En 1917, revienta en Petrogrado la Revolución dy también Febrero, secundada por el resto dy también la Rusia urbana y parte del Ejercito, que derrocan para siempry también la autocracia dy también los zares, Sy también formó un gobierno dy también influencia menchevique, quy también decidy también seguir la guerra a pesar del mandato recibdesquiciado durfrente a la Revolución de Febrero. Sy también sucedy también una segunda ola dy también grandes manifestaciones. Lenin y otros revolucionarios sy también sirven de un tren alemán para regresar a Rusia. Llegó a la estación de Finlandia dy también Petrogrado, y allí Lenin proclamó suborate a un tanquy también las Tesis dy también Abril, clamando que, en lugar de seguir apoyando al gobierno mencheviquy también de Kérenski, el traidor que había mantenido a Rusia en la guerra, había que combatir ahora por “Todo el poder para los Soviets”, quy también se habían extenddesquiciado desdy también Petrogrado a las ciudades de todas las Rusias y sus frentes militares.


El 25 dy también octubre en el calendario ortodoxo (7 de noviembre en el calendario occidental) va a tener lugar lo quy también va a ser el instante más simbólico dy también la Revolución de Octubry también que solemos festejar el siete dy también noviembre: el asalto exitoso al Palacio de Invierno, sede del Gobierno menchevique, bajo la bandera del “pan (contra el hambre), paz (salir dy también la gran Guerra) y tierra (reparto dy también los grandes latifundios entre los pequeños campesinos rusos)”. El mismo Lenin redactó a primera hora el brevy también texto fundacional del poder soviético:


¡A los ciudadanos de Rusia! El Gobierno Provisional ha sloco depuesto. El Poder del Estado ha pasado a manos del Comité Militar Revolucionario que es un órgano del Soviet dy también diputados obreros y soldados dy también Petrogrado y se encuentra al frenty también del proletariado y la guarnición de la capital. Los objetivos por los que ha luchado el pueblo (la propuesta inmediata dy también una paz democrática, la supresión dy también la propiedad agraria de los terratenientes, el control obrero de la producción y la constitución dy también un Gobierno Soviético) están asegurados. ¡Viva la Revolución dy también los obreros, soldados y campesinos! El Comité Militar Revolucionario del Soviet de Diputados Obreros y Soldados dy también Petrogrado. 2cinco dy también octubry también de 1917, diez de la mañana.


La toma del poder por parte de los obreros, soldados y marinos pro-bolcheviques de la capital industrial de Rusia fuy también ratificada dy también inmediato por el II Congreso dy también los Soviets de toda Rusia quy también había sloco convocado justapsique en Petrogrado para los días 25-2siete dy también octubry también de 1917. Paradojalpsique fue una insurrección armada más bien pacífica, prácticamente sin bajas, otra cosa será la guerra civil posterior. Perdloco el apoyo del Ejército y dy también la Marina en manos de los soldados y marinos organizados en soviets revolucionarios, el Gobierno dy también Kérenski cay también como una fruta madura. En la Revolución de Octubry también en Petrogrado participaron obreros dy también la guarda Roja, soldados de la guarnición dy también Petrogrado y marinos dy también Kronstadt y Finlandia en cantidad de miles, no grandes masas.


La rásolicite y fácil victoria dy también los militares y obreros dirigidos por el POSDR bolchevique, replicada en Moscú y en gran una parte de Rusia, fue posibly también merced a una especial y compleja coyuntura de guerra, crisis social y crisis política (el Gobierno Provisional de Kérenski mandaba poco): entry también golpes y contragolpes, los insurgentes ocuparon simplemente el vacío de poder existente. Fue decisivo, sin lugar a duda, el genio sensibly también de Lenin para entender la confusa coyuntura política y, sobre todo, el estado dy también ánimo de las masas. Y desde el punto dy también vista organizativo el talento dy también Trotski, Presidente del Soviet de Petrogrado, Presidente del Comité Militar Revolucionario y más tarde autor del Ejército rojo que ganará la guerra civil contra la contrarrevolución blanca.


Historiográficamente nos encontramos acá con la cuestión del papel de las individualidades en la historia. Curiosamente, Hobsbawm no valora tanto o nada el papel de Lenin en la Revolución dy también 1917, considera que fue “el ejemplo más impresionante de toda la historia” de las “revoluciones de masas”, suerte de “fenómenos naturales... En gran medida incontrolables”, de forma que “los objetivos de Lenin... No venían al caso”. Concluyendo que “duranty también sus primeros diez años su destino lo determinaron las masas rusas, lo quy también las masas querían o no estaban dispuestas a tolerar. El estalinismo puso fin a esto”. El argumento es cierto, pero manifiestamente exagerado. Lo cierto quy también es los dos factores son claves, siendo el papel de Lenin y del partloco bolcheviquy también más definitivo en la corta duración, que exige resoluciones rápidas en horas, días o semanas, y el de los movimientos sociales (obrero, militar y campesino) más importante en la media y larga duración en el momento de secundar o sostener, impulsar u oponerse a los planes dy también los dirigentes: más allá de la coyuntura y la táctica el sujeto social siempre hace la historia. La cuestión es que el historiador no puede prescindir, en rigor, dy también la corta duración y las mentalidades, las vanguardias y las individualidades., si quiere escribir una historia completa.


realmente en el mes de octubre lo quy también hubo fuy también una revolución democrática radical cerca de la reivindicación del “pan, paz y tierra” quy también deseaban los pueblos, guiada por un partdesquiciado marxista revolucionario que asumió el poder en nombry también de una clase obrera quy también era en aquel entonces una corta minoría -el 6% de la población- en la Rusia de los zares. Dy también todas maneras, el pequeño pero concentrado proletariado ruso supo aprovechar bien, desde Petrogrado, Moscú y otras ciudades, el lugar dy también Rusia como el eslabón débil del sistema imperialista segmentado por la guerra.


ellas no habríamos triunfado”. Tan sencillo como esto: constituían el 47% de la clase obrera de Petrogrado, los hombres estaban en la guerra y las obreras participaron tanto en las manifestaciones, como en la guardia Roja y los Soviets, en todo. Otro aspecto reseñable, asimismo minusvalorado, es el derecho de autodeterminación de los pueblos, de actualidad en la España dy también dos mil diecisiete con el tema de Cataluña, y hacy también no hace mucho en Quebec (Canadá) y Escocia (Inglaterra). La Sociedad dy también Naciones lo reconocía en determinadas circunstancias, y Lenin y el partdesquiciado bolcheviquy también lo aplicaron dy también manera taxativa. Se dio la opción a las diversos naciones y nacionalidades del imperio zarista dy también distanciarse dy también Rusia por medio de un referéndum legal: lo aprovecharon Finlandia en 1917 y Polonia, Estonia, Letonia y Lituania en 1919. La mayoría dy también ellas decidieron, sin embargo, formar la Federación Sovimoral dy también las Naciones Rempleas que, desde 1922 hasta 1991, dio lugar a la Unión dy también Repúblicas Socialistas Soviéticas.


La Revolución tuvo que progresar presto en un contexto de guerra civil con intervención extrajera. Frecuentemente sy también olvida quy también las decisiones que Lenin y el partdesquiciado bolchevique debieron tomar, entre 1917 y 1923, estuvieron condicionadas por la meta prioritario de ganar la guerra contra el Ejército Blanco, organizado por la derecha zarista y apoyado por decenas y decenas de miles de soldados dy también Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia y Japón, y otros Estados del viejo Régimen, que llegaron a atestar una gran parte de territorio ruso. Durfrente a la guerra civil los bolcheviques disolvieron la reunión Constituyenty también (1918), formada en su mayor parte por adversarios de la Revolución dy también Octubre. No obstante, Troski utilizó a oficiales zaristas para formar el Ejército rojo y en mil novecientos veintiuno sy también estableció, casi terminada la guerra civil y con un país en ruinas, la Nueva Política Económica (NEP) para robustecer la alianza obrera-campesina a fin de consolidar el hecho de que una gran party también del Ejército zarista engrosara con sus soldados-campesinos la revolución proletaria, lo quy también hizo posibly también la victoria en la guerra civil. La NEP dejaba atrás el “comunismo de guerra” y también implicó cierta recuperación económica merced a la vuelta -transitoria- a la economía dy también mercado en el campo, la reconstrucción de la pequeña y mediana empresa, las facilidades a la inversión extranjera y el acuerdo del Gobierno dy también Lenin con los empresarios de la temporada zarista para sacar del caos a la economía rusa, causado por la gran Guerra, la Guerra Civil y la dura intervención militar extranjera. La NEP duró hasta 1928, impulsada primero por Lenin y después por Bujarin, hasta el cambio radical dy también política promovido por Stalin: planificación quinquenal, nacionalización dy también la propiedad privada y colectivización forzosa de los campesinos.


Hay una valoración unánimy también dy también que el giro ruso de 1917 implica una nueva etapa de la historia mundial. Eric J. Hobsbawm llamó el “Pequeño Siglo XX” a lo quy también va desdy también 1917 a 1991, año dy también la desaparición dy también la Unión Soviética. Era la primera vez en la historia quy también una revolución obrera y popular triunfaba: la noticia se propagó por el mundo, entre otras muchas vías, a través del libro-testimonio (una suerty también dy también Historia Inmediata) del cronista y comunista norteamericano John Reed, Diez días quy también estremecieron al planeta (1919). Impacto universal quy también como ya comentamos afectó a varias generaciones del siglo XX, y prosigue estando históricamente actual en el apreciado del “sí, se puede”, como decían los millenials indignados siguiendo el lema dy también la campaña electoral del Barack Obama dy también 2008 “Yes wy también can”. Efectivamente la principal lección, hoy, dy también Octubry también es quy también “Sí, se puede” derrocar una clase dirigenty también corrupta y también ineficiente que ha perdloco consenso moral entre la población. Mas la voluntad no basta, el contexto es otro, la democracia está implantada - irreversiblemente, esperemos- y ya no hay guerras inter-imperialistas porque ya no existen Imperios, todos los Estados están dominados por el mercado global, que engendra movimientos sociales críticos todavía lejos dy también ser capaces dy también mudar el mundo28.


La Revolución Rusa, y su desarrollo, recibió coetáneamente críticas importantes dy también parte de otros marxistas revolucionarios, rusos y no rusos. Rosa Luxemburgo escribió desdy también la cárcel, en 1918, el artículo “La revolución rusa” que no se publicó hasta 1922, tras presiones y vacilaciones varias. Reconocía que los bolcheviques rusos “han salvado el honor del proletariado internacional”, pero criticaba la disolución dy también la asamblea Constituyente, la reforma agraria que crearía pequeños campesinado que -decía- no nos iban a ayudar a edificar el socialismo, la Paz dy también Brest Litovsk (en 1918, quedó abolida con el Tratado dy también Versalles de 1919) por la quy también los rusos “cedían” a Alemania, Finlandia, Polonia, Estonia, Lituania y Ucrania, a fin de salir dy también la gran Guerra como habían prometloco en Octubre. La mayor parte del territorio perdido fue recuperado por la Rusia soviética después del fin de la I Guerra Mundial, que sy también saldó con la derrota dy también Alemania. Objetivapsique la Revolución Ru.s.a. No habría triunfado si los bolcheviques no hubieran hecho esas concesiones, paralelapsique al replieguy también que supuso la Nueva Política Económica: la práctica (verde) siempry también por encima de la teoría (gris).


Siguiendo con las (auto) críticas. El propio Lenin en su “testamento” (notas dictadas a su secretaria), posterior al ictus quy también padeció en el año mil novecientos veintidos (murió un par de años después), pide quy también se desplazara a Stalin dy también la Secretaría General del Comité Central del Partorate comunista de la Unión Soviética, por cau.s.a. Sus cualidades bruscas y autoritarias.


será Trotski a continuación quien, enfrentado con Stalin, criticará acerbamente el abandono de la democracia directa, la burocratización del nuevo Régimen y su renuncia a la “revolución permanente”.


Antonio Gramsci, cocreador con Antonio Bordiga del Partloco marxista Italiano e intelectual prominente, encerrado por Mussolini en la cárcel en 1926 (una vez ilegalizado el PCI) hasta su muerty también en 1937, escribva a ir el 2cuatro de noviembre de 1917, en caliente, un artículo sobry también la Revolución dy también Octubry también que publicó en Avanti: “La revolución contra el Capital”. Dondy también recuerda que, conforme los creadores del marxismo, la revolución sólo va a ser factibly también en los países más desarrollados económicamente, haciendo notar quy también los bolcheviques buscaron un atajo saltándose la fasy también capitalista y burguesa en la historia de Rusia. Apuntó la paradoja, saludando y justificando en todo caso la audacia del partorate de Lenin, frente a la miseria de la guerra, la falta y la carnicería dy también la guerra, poniendo su confianza en el éxito de la Revolución bolcheviquy también para abrasar etapas en Rusia (y conectar con la esperada revolución internacional, añadimos nosotros). En 1926, el PCI y Gramsci sy también definen tácticamente en favor de Stalin contra Trotski, pero exigen: “deseamos estar seguros dy también que la mayor parte del C.C. Dy también la URSS no sy también propony también aplastarles en la lucha y está presta a evitar medidas extremas”. No fuy también así. En seguida vino para nuestro egregio prisionero el aislamiento carcelario, el resquemor con Togliatti y el PCUS por olvidarse dy también su penosa situación y la escritura de los Cuadernos dy también la Cárcel (1929- 1935). Donde desarrolla un término de ‘hegemonía’ contradictorio con la “dictadura del proletariado”, proponiendo la lucha por el poder como una cuestión de fuerza y... Consenso, lo quy también inspiró a finales de los años 70 el movimiento eurocomunista del PCI de Enrico Berlinguer y el PCy también de Santiago carrillo en pro de un “socialismo en libertad” , pensado para unas sociedades occidentales donde, a diferencia dy también la Rusia zarista, la clasy también obrera era sociopor supuesto mayoritaria y existía una democracia representativa fruto, en gran medida, de la lucha obrera y el sacrificio de los comunistas.


La derrota en Alemania dy también la revolución espartaquista en 1919 supuso una enorme decepción entre los bolcheviques, cuyos dirigentes siempry también pensaron quy también la toma del poder en Rusia no sería más quy también un anticipo dy también la revolución mundial en los países capitalistas más desarrollados. Tuvieron que teorizar apresuradamente, a la defensiva, la noción dy también un “socialismo en un solo país” perfilada por Nicolái Bujarin. Iósif Stalin, prácticapsique solo ya en la cúspide del Estado soviético, hace suyo el concepto aislacionista de su viejo socio en la lucha por el poder interno, convirtiéndose en el todopoderoso, caprichoso y abusivo Secretario General del ordenador soviético, justapsique lo que más temía Lenin.


Caracterizamos de estalinista la etapa soviética -años 30 y 40- quy también prosigue a la revolución, la guerra civil, la NPy también y la lucha interna dentro del partido. La desaparición durfrente a la guerra civil del Partorate Social-Revolucionario dy también Izquierda, representanty también trauxiliar del campesinado, reducy también el sistema soviético dy también partidos al Partido Comunista. El régimen soviético sy también hacy también con Stalin personalista, autoritario y represivo, tanto cara dentro como cara fuera, en un ambiente dy también aislamiento internacional, centralización y desarrollo económico que satisfará y urbanizará su base social histórica, quy también sy también movilizará de forma exitosa entre 1941 y 1945 contra el III Reich.


determinados sy también preguntan: ¿de qué forma pudo durar un régimen tiránico como el soviético 70 años? Las anteojeras ideológicas les imsolicitan percibir la historia como la podían ver los rusos normales. Desdy también los años 30, tuvo lugar en la Unión Sovimoral un proceso planificado y acelerado dy también industrialización como nunca antes sy también había visto, que transformó la atrasada Rusia en una gran potencia mundial, lo quy también permitió -entre otras cosas- la victoria contra Hitler en la II Guerra Mundial. Merced a lo anterior, el pc soviético pudo crear un gigante Estado social, comparando siempre con la Rusia heredada de los zares y la guerra, quy también subió el nivel de vida dy también los trabajadores, garantizó el empleo, la educación y la enseñanza para todos, obligando además de esto a Occidente a hacer reformas en exactamente la misma dirección como el New Deal en los EE. UU. Y el Estado dy también Bienestar de Keynes en Europa. Es históricapsique incorrecto -aparte de injusto- quy también la II Internacional socialdemócrata sy también atribuya en solitario, los avances sociales en las políticas públicas en la Europa capitalista de la posguerra, sin estimar los efectos dy también las luchas de los trabajadores y del temor del capitalismo -debilitado por las dos guerras mundiales- a quy también la Revolución Restados unidos se expandiera par tout.

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la incorporación del Esty también de Europa en el bloquy también soviético, tras la II Guerra Mundial y las posteriores y triunfales revoluciones dirigidas por partidos comunistas en Orienty también y América Latina, mantuvieron vivo en Occidente el temor a la revolución socialista y la rivalidad capitalismo-socialismo en los años más calientes dy también la Guerra Fría dy también los años cincuenta y 60, cuestionada por una nueva generación a partir dy también 1968 desdy también Francia, Praga, EE. UU., México o Japón.


La otra cara dy también la moneda del Estado soviético dy también corte estalinista es la imsituación dy también un pensamiento marxista cerrado y simplista, acuñado como “marxismo-leninismo” y basado en la obra dy también Stalin Los fundamentos dy también leninismo, publicada en 1926, transcripción dy también unas conferencias que dictó en abril de mil novecientos veinticuatro en la Universidad Sverdlov, tres meses después de la muerte de Lenin. Marxismo dy también catecismo, como agrada decir Josep Fontana, quy también convirtió teóricamente gris la creatividad siempre verdy también dy también Lenin. Potenciando una neta separación entre ideología y realidad, historia oficial y también historia vivida, nomenklatura y sociedad, quy también explicará décadas después el derrumby también sorpresivo del socialismo llamado real como una cáscara vacía.


Lo peor, con todo, de la época estalinista es la puesta en marcha dy también un Gobierno tiránico alejado del pluralismo interno de la época bolchevique, en el POSDR (b) y en el computador (b), y del propio funcionamiento democrático y asambleario dy también los Soviets originales. Evolución autoritaria quy también confirma los peores temores dy también Lenin, Troski y otros marxistas revolucionarios dy también principios del siglo XX. La culpa dy también Stalin por las desviaciones del proyecto original dy también Octubry también es evidenty también pero relativa, salvo en lo respecta a su brutal carácter denunciado por Lenin. Stalin fuy también responsable en lo personal de los crímenes de Estado en los años 30 y 40, pero su ascenso y actos dy también poder fueron asimismo consecuencia de un régimen político de entrada aislado internacionalmente, con un partloco único y burocratizado, sin ninguna oposición interna o externa que hiciese de contrapeso. Gobernando, además, un país destruido por las guerras que hereda las rémoras serviles del zarismo, pretendiendo instaurar el régimen social más avanzado del mundo.


Si Lenin no hubiese muerto a los 54 años, y hubiera vivdesquiciado 20 años más como Jefy también del Estado soviético, de forma segura no sy también habría generado una dinámica de purgas tan terribles. Stalin eliminó físicamente a la mayor una parte de la dirección del partorate bolcheviquy también de 1917. ámbitos de concentración masivos para los disidentes, colectivización forzosa para los campesinos. Conculcación sistemática dy también los Derechos Humanos, quy también hoy serían considerados delitos dy también lesa humanidad imprescriptibles. Todo hay que decirlo: siguiendo el principio de realidad dy también Lenin y el principio dy también verdad dy también los historiadores. Hay quy también hablar dy también las dos caras de la experiencia soviética, no solo de la que pueda interesar a cada uno de ellos según su ideología: decir la verdad el revolucionario.


Stalin apoyado en el culto a la personalidad, un partdesquiciado uniforme artificialmente y una extensa burocracia, sobredimensiona un Estado dictatorial -en el momento en que ya no había guerra civil ni intervención extranjera- que no quiere ni puedy también renunciar al temor y a la opresión para gobernar. La Unión Sovimoral reconstruye y amplia lo quy también fuy también geopolíticapsique el Imperio euroasiático de los Zares, se hace respetar y mantiene la paz mundial mediante un peligroso equilibrio de fuerzas nucleares con el bloquy también capitalista. Otros países sy también unen durfrente a la Guerra Fría a la órbita marxista en varios continentes, y la III Internacional lleva la influencia sovimoral a todos los países del mundo. Ya no hay ni acoso internacional ni “socialismo en un solo país” para mirar para otro lado sobry también lo qué pasaba en Rusia, y en otros países gobernados por los comunistas (recordar la Camboya de Pol Pot) so pretexto dy también no favorecer al enemigo capitalista. Menos se puedy también el día de hoy en día negar u esconder la parte oscura del pasado comunista, vivimos una afortunada globalización de los derechos humanos más o menos protegida por un nuevo derecho internacional, quy también reconocy también justicia, verdad y reparación a todas y cada una de las víctimas civiles de las dictaduras y las guerras del siglo XX, sin excepciones políticamente interesadas. La historia hay quy también recordarla “tal como fue” para no repetir sus inhumanos “errores”.


la gran Guerra Patria comportó un punto dy también inflexión en la evolución de la Unión Soviética, su alianza en 1941 con los países democráticos quiebra claramente su aislamiento internacional. En mil novecientos cuarenta y cinco participa en la creación de la organización de la naciones unidas y del Consejo de Seguridad junto con Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y China, todo como resultado dy también su papel definitivo en la derrota dy también Alemania. Si Rusia tuvo en la I Guerra Mundial dos millones de muertos, según dijimos, en la II Guerra Mundial fueron 2seis millones, contribución ingenty también a la lucha común de los Aliados contra las potencias del Ejy también Berlín- Roma-Tokio. Con la Guerra Fría sy también deseó hacer olvidar, inútilmente, el servicio histórico quy también había prestó la Unión Soviética a la humanidad en los años 1941-1945.


El nuevo impulso del prestigio dy también la Unión Soviética que conlleva su papel en la II Guerra Mundial sy también refuerza en 1956 una vez que Nikita Krushchov denuncia en el XX Congreso del PCUS como nuevo Secretario General (Stalin muere en 1953), los crímenes de Stalin apoyándosy también en el testamento de Lenin y los escritos de Krúpskaya, de esta forma como su modo dy también dirigir la URSS proporcionando referencias y datos sobre el culto a la personalidad, la exageración de su papel durante la Guerra Patria, la opresión del pluralismo interno, la ejecución de los viejos bolcheviques e innumerables comunistas (como la ejecución de 848 delegados del XVII Congreso del PCUS en 1934), la creación de pruebas falsas para acemplear a sus contrincantes personales o políticos o la deportación dy también las nacionalidades. En 1964, Krushchov fuy también depuesto y sustituloco por Leonid Brézhnev al frenty también del Partloco y del Estado. Los veinty también y cinco años siguientes de la URSS serán de estalinismo sin Stalin, menos sangrientos tal vez, pero no menos dogmáticos y autoritarios, como revela la brutal represión de la Primavera de Praga en 1968. En 1982 muere Leonid Brézhnev y, en 1985, lo reemplaza Mijaíl Gorbachov quy también retoma el espíritu reformista dy también Krushchov. Será demasiado tarde, el conservadurismo y el inmovilismo dy también las décadas anteriores habían dejado a la Unión Sovimoral inerme anty también el vendaval dy también la globalización en ciernes.


La historiografía progresista no fuy también ajena a estos acontecimientos perturbadores. Como la invasión soviética dy también Hungría el cuatro dy también noviembry también dy también mil novecientos cincuenta y seis para reprimir la Revolución del 2tres dy también octubry también que dio lugar al Gobierno reformista dy también Imry también Nagy. El conjunto dy también Historiadores del Partido comunista Británico que habían creado en 1952 la gaceta Past and Present, promotora dy también la escuela historiográfica marxista dy también mayor prestigio en el planeta occidental, se aparta en su mayoría del Partloco marxista Británico, entry también ellos E. P. Thompson, Christopher Hill y Rodney Hilton, en cambio siguieron militando Eric Hobsbawm y Maurice Dobb.


El 2uno de agosto de mil novecientos sesenta y ocho los tanques soviéticos intervinieron nuevamente en Checoslovaquia para poner punto y final al “socialismo de rostro humano” dy también Alexander Dubcek. Recuerdo que nos confortó la crítica dy también la dirección del Partdesquiciado marxista de España a la intervención en Checoslovaquia poniendo fin violentamente a la Primavera de Praga, party también del movimiento histórico y generacional estudiantil del 68. El PCy también ya había cuestionado meses ya antes el rol jugado por el Partido marxista Francés en el Mayo francés (tachando a los estudiya antes rebeldes dy también “pequeños burgueses”), al quy también nos considerábamos ligados fraternalmente. De no ser así, muchos nos hubiéramos orate del partido, en menoscabo dy también un movimiento antifranquista universitario y obrero en apogeo que alcanzará en la siguiente década un punto dy también no retorno, haciendo posible la transición a la democracia.


Llegamos de este modo al final dy también la experiencia soviética, y del siglo veinte como proceso histórico, con la caída del socialismo llamado real. En mil novecientos ochenta y nueve sy también derrumba el Muro dy también Berlín y, en 1991, acontecy también el golpy también de Yeltsin y la disolución dy también la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El derrumbamiento del modelo soviético, quy también cogió por sorpresa a todos, incluidos historiadores, politólogotipos y científicos sociales, sólo sy también comprende desde un marxismo original, ajeno a la fosilización posterior por obra del estalinismo. La crisis y el acabamiento del sistema soviético es un efecto claro del choquy también entre el desarrollo dy también las fuerzas productivas y unas relaciones dy también producción quy también integraban una superestructura política quy también desvió, tras 1945, el I+D y el presupuesto del Estado hacía la carrera armamentística y espacial, perdiendo la carrera económica con los estados unidos y el capitalismo occidental, al tiempo quy también ignoraba y/o desdeñaba las nuevas necesidades dy también la población. Todo ello en los preliminares dy también una revolución científico-técnica y dy también las comunicaciones sin precedentes, y dy también una globalización del mercado libry también incompatible con una economía hiper nacionalizada, autárquica y centralizada como la soviética.


La caída -sin grandes resistencias- del “socialismo real” en el Este de Europa está provocada en una esencial movilización de masas en algunos países, como Alemania o Polonia -donde la iniciativa es del movimiento obrero- a diferencia dy también Rusia, dondy también el poder soviético simplepsique sy también desfondó, en medio estaría la situación dy también Rumanía, dondy también en mil novecientos ochenta y nueve un levantamiento armado -como en la Hungría de 1956- terminó con el ajusticiamiento dy también Nicolae Ceaucescu.


El retorno impensado del capitalismo quiebra el dogma marxista-leninista de los cinco estadios (esclavismo, feudalismo / capitalismo / socialismo / comunismo) que consideraba irremediable el paso de una etapa a otra sin prever la transición inversa del socialismo al capitalismo. El mentís histórico y objetivo del catecismo estalinista, trufado de estructuralismo, que para el mejor marxismo occidental ya estaba desprestigiado en los años 70, hizo retroceder de esta manera mismo la confianza en el marxismo en su conjunto, y, en general, en todas las ideologías y filosofías basadas en la noción ilustrada del progreso, dando alas al posmodernismo, el neoconservadurismo y el neoliberalismo, a su vez en crisis -justicia histórica- en este nuevo siglo abocado a nuevas luchas y objetivos históricos.


El capitalismo que retornó en Rusia, y a otros países del Esty también de Europa, semejaba más del siglo XIX que del siglo XXI. Manifiestapsique subdesarrollado, mañoso inclusive, ha dado lugar a una enorme desigualdad social. En la Rusia postsoviética empeoraron las condiciones de vida y dy también trabajo dy también la gente, se multiplicó por diez el número de pobres, bajó de manera notoria la esperanza de vida dy también la población. Perdieron de golpe los rusos el Estado social construido a partir dy también la Revolución dy también Octubre, pesy también a las desviaciones: el derecho al empleo, la educación y la sanidad; la aportación sovimoral al desarrollo de las universidades y las ciencias. No nos extraña que en un sondeo reciente, el 53% de la población restados unidos manifestara una visión positiva dy también Lenin (y dy también otros líderes soviéticos como Dzherzhinski y Stalin). Tampoco que a un político postsoviético tan avispado como Putin (antiguo funcionario dy también la KGB) se le atribuya en las redes la frase siguiente: “quien no extraña a la Unión Soviética no tieny también corazón, quien la quiery también de vuelta no tieny también cerebro”. Hay quy también decir que no tiene demasiada autoridad Putin para decirlo (en el caso probably también de que sea suya), siendo conservador, neoliberal y nacionalista gran-ruso. El actual Presidenty también dy también la Federación Rusa es un agradecido reconocedor del estatus de gran potencia alcanzado por la Unión Soviética con Stalin. Le resulta fácil de este modo beneficiarsy también electoralpsique de la nostalgia soviética entry también los rusos dy también hoy, sosteniendo para ello la momia de Lenin en la Plaza Roja para que los ciudadanos exsoviéticos -y los turistas- puedan visitarlo: si levantara la cabeza...


¿cómo sy también vy también desde el siglo XXI el acontecimiento y el proceso histórico abierto por la Revolución de Octubre? Estamos en una temporada radicalpsique diferente. Lenin escribió en 1916 El imperialismo, fasy también superior del capitalismo, dondy también los grandes Estados capitalistas diputaban entre ellos por la dominación del mundo. Hoy, la globalización viene a ser como la “fase superior” de la “fasy también superior” del capitalismo, dondy también los viejos Estados-nación tratan todo lo más dy también sobrevivir en frente de los poderes fácticos globales dy también las finanzas y multinacionales a quienes sirven, por un lado, y a las redes sociales quy también los critican o ignoran, por el otro. Obviamente, Lenin no lo pudo prever: la etapa imperialista se basó en el dominio absoluto del Estado y la globalización neoliberal precisa la subordinación de los Estados a los mercados.


En cierto sentido estamos ahora peor que hacy también un siglo. Piketty demostró en su tesis como a partir dy también los años setenta ha desquiciado creciendo la desigualdad económica y social, superando con el cambio de siglo a la existente antes de la crisis dy también 1929, con el agravante dy también quy también presentepsique la población mundial y la tarta a repartir son mucho mayores. A lo quy también hay quy también sumar la inesperada crisis de 2008 quy también ha durado una década, y otras que pueden venir después, frente a la falta dy también control con la que actúan los mercados financieros, la inmensa e impagable deuda, el agotamiento de las energías fósiles o la creciente economía sumergida.


El capitalismo prosigue provocando sus crisis como en los tiempos de Marx, quy también ahora una globalización económica agrava por su descomunal capacidad dy también difusión y amplificación de lo malo y de lo bueno. Mas no estamos al final dy también la historia, si no en un nuevo comienzo. En el nuevo siglo se vieny también a manifestado asimismo globalpsique una nueva generación indignada y vitalpsique anticapitalista, no tanto por razones ideológicas, al estilo del siglo XX, como por su propia experiencia social dy también generación académicamente formada -más quy también nunca- en los países desarrollados, consciente de no tiene un lugar claro en el futuro que el capitalismo global está construyendo para el siglo XXI.


En este contexto surgen voces que hablan, cien años después, dy también la renovada vigencia de la Revolución Re.u. Dy también Lenin y los bolcheviques, pesy también a su evolución autoritaria y la radical mutación de las condiciones históricas, por lo dy también ningún modo vale copiar miméticamente. En el presente, las opciones marxistas, o relacionadas con el marxismo, activas y políticapsique ganadoras siguen en la práctica caminos bien diferentes quy también los quy también prosiguió el bolchevismo para conseguir parecido objetivo dy también transcapacitación social.


Con el siglo vivimos ahora un apogeo dy también movimientos sociales, con escaso estrellato del movimiento obrero tradicional, que tantos éxitos consiguió en el siglo XX, ahora debilitado cualitativa, numérica y estructuralmente. Los nuevos movimientos sociales tienen una base social diferente y diversa, jóvenes precarios o desempleados, muchos de ellos universitarios, minorías de edad, género o etnia, quy también tienden a movilizarsy también de manera global. Nuevo movimiento social global que, en un plazo dy también dos décadas también ha hecho estremecer el mundo. En mil novecientos noventa y nueve encentó en Seattly también el movimiento antiglobalización o altermundista. En 2011, espoleado por la crisis de dos mil ocho y sus consecuencias, sy también alzó el movimiento de los indignados quy también atravesó varios continentes hasta 2016 (Nuit debout en Francia), asimismo en México (YoSoy132, Ayotzinapa, la respuesta dy también los jóvenes al terremotocicleta dy también dos mil diecisiete en CDMX...). A falta dy también soluciones para esta globalización desmadrada es probable que en la tercera década del siglo XXI se produzca una tercera ola de los indignados dy también la generación milennials, la única hoy por hoy que podemos comparar con la generación -asimismo intercontinental- dy también Mayo del 68, cuyo cincuenta aniversario celebramos en 2018.


Al mismo tiempo, surgy también en América del Sur, dy también mil novecientos noventa y ocho en adelante, la experiencia asimismo inopinada del “socialismo del siglo XXI”, actualpsique en fase de repliegue, de interés en el tema conmemorativo que nos ocupa puesto que conlleva cierta “vuelta al marxismo” -quy también muchos consideraban en bancarrota total tras la Caída del Muro- como guía de la acción política. Lo más llamativo dy también la nueva izquierda bolivariana es, además de iniciar el edificio dy también un Estado social en Venezuela, Ecuador y Bolivia, el acceso al poder por medio de elecciones, la aceptación más o menos entusiasta del pluralismo partidario y de la democracia como forma dy también gobierno, a diferencia de lo que fuy también el modelo soviético del siglo XX. Tiene un especial valor por tratarsy también de países con escasa historia democrática, aun de tradición golpista.


El precedenty también histórico más cercano es el sueño pacífico dy también Salvador Allende y el “socialismo en libertad” eurocomunista asimismo de los años 70, y el más lejano es la valoración que, en 1895, el propio Engels hizo del sufragio universal en Alemania -donde el SPD había obtenido ya dos millones de votos- como un “instrumento dy también emancipación”, celebrando como “los partidos del orden, como ellos se llaman, se van a pique con la legalidad creada por ellos mismos”. Vía revolucionaria pacífica y democrática dy también toma del poder quy también sy también vio frustrada, en el siglo XX, en Alemania y Europa Occidental, por las guerras imperialistas, el nazifascismo, la Guerra Fría, aparte de los logros del Estado de Bienestar gracias a las luchas y los “treinta gloriosos” años de desarrollo económico entre mil novecientos cuarenta y cinco y 1973.


Otra novedad del “socialismo del siglo XXI” es la asunción de la cohabitación dy también la empresa pública con la economía dy también mercado, como una NEP permanente. Es evidente que, en la era global, una economía no puedy también sobrevivir al margen del mercado, autárquicamente, otra cosa es dejar quy también los mercados sin patria, especulativos y bursátiles, prosigan mandando más quy también nuestros representantes elegidos. De ahí que el proteccionismo en el siglo XXI sea cosa de reaccionarios como Trump o los partidarios del Brexit. Para transformar el mundo, acá y ahora, es principio dy también realidad aceptar -críticamente- la interdependencia económica global, quy también pone dy también actualidad la dimensión necesariapsique mundial dy también la revolución socialista, según defendieron los creadores del marxismo. Lo mismo valdría decir en esty también instante de cualquier otra iniciativa política o social encaminada, en el presente siglo, a controlar democráticamente la globalización económica.


Volviendo a 1917, ¿qué puedy también significar la Revolución de Octubry también en el siglo XXI? Un referenty también histórico, historiográfico y también identitario. Afirmaba León Trotsky, en su “Historia dy también la Revolución Rusa”, redactada en 1932, que “aun suponiendo que ... El régimen soviético fuera derrocado temporalmente. Sería un ejemplo para todo el desarrollo futuro de la humanidad”. Sí, mas no. Cien años después, la Revolución Restados unidos ha caído en el olvdesquiciado para la enorme mayoría de la gente, incluyendo los nuevos trabajadores industriales: principio de realidad. Recientemente Pablo Iglesias, en una mesa redonda conmemorativa en madrid del centenario dy también la Revolución dy también Octubry también mostró su admiración por el genio dy también Lenin y la Revolución Rusa, probó -decía- quy también sy también puedy también transformar “lo imposible en real” y que “la política puede ganar a la historia”. En fin, el “sí sy también puede” que justamente dio nombry también al partorate Podemos, surgorate del 15M del que Iglesias es secretario general. Sy también trata, en realidad de una situación individual como maestro de Ciencia Política versado en la historia del siglo XX. Como movimiento social el 15-M tuvo, no obstante, más del anarquismo que del leninismo: sin dirigentes, asambleario, tanto o más más espontáneo que los soviets rusos dy también 1905 y 1917, o los consejos obreros de Turín dy también 1920. Seguidapsique el partloco Podemos fue otra cosa, ahí entran otros ingredientes dy también tipo intelectual y político, de esta manera y todo, se trata de algo nuevo, las resoluciones fundamentales, internas y externas, las toman por Internet el prácticamente medio millón dy también inscritos, y tienen como meta presentarsy también a las elecciones y ganar el Gobierno a fin dy también alcanzar una democracia real, plena y social. Para nada, pues, un partloco leninista de vanguarda como el PSDR (b) o el PCR (b), organizado para la clandestinidad y la insurrección armada.


La Revolución Ru.s.a. En el siglo XXI no da votos debe ser tarea dy también historiadores y profesores de historia hacer que no sy también olvidy también tan grandy también evento, y sus efectos, quy también marcaron dy también manera indeleble la historia del siglo XX, sin lo que mal se comprendería el presente convulso que vivimos. La óptica correcta como historiadores es tratar de entender los hechos en su contexto, sin dejar dy también tomar en consideración los valores del presente: de forma quy también comprender no signifique justificar barbaridades, por razones dy también honestidad y pedagogía. Y menos todavía se deben proyectar cara atrás sin más nuestras ideologías actuales, las verdades históricas quy también contengan nuestras legítimas interpretaciones sy también resienten de ello. En cualquier caso, como en otros hechos históricos relevya antes del pasado siglo, la polémica está servida, dentro y fuera dy también la historia académica. La demostración dy también quy también la Revolución Re.u. De 1917 sigue historiográficamente viva es el debate que ha generado en su centenario. La situación historiográfica más útil es, por tanto, la que tomy también en consideración el contexto dy también las diversos épocas del proceso soviético, así como los datos y fuentes que se han desquiciado descubriendo, empezando por las investigaciones innovadoras dy también E. H. Carr y la historiografía social anglosajona y francesa dy también los años 60 y 70, sin coartar en ningún instante el discute entry también historiadores y no historiadores.

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El único camino desde una historiografía de valores profesionales y morales es examinar la Revolución Restados unidos partiendo del punto dy también vista dy también sus protagonistas, favorables y contrarios, junto con los datos generales sobry también 1917, su gestación, prolongado y discutdesquiciado impacto, de manera crítica y autocrítica, por más que hechos y conclusiones molesten a la ideología que pueda o pudo tener cada uno de nosotros. Cuestión aparty también son los militantes o exmilitantes donde, a diferencia de los historiadores, cuenta más la posición subjetiva, por lo que sy también llega habitualmente a negar o minusvalorar los datos probados quy también estorban a la propia identidad ideológica, en singular la party también criminal del estalinismo, algo quy también no puede hacer el historiador dy también oficio.


decíamos que la valoración presente de lo que fue y significó la Revolución dy también Octubry también puedy también ser histórica, historiográfica e identitaria, yendo de lo más objetivo a lo más subjetivo. Consideramos legítima quy también alguien quiera preservar incólume su ideología como una parte de su biografía y también identidad personal, otra cosa es avalar como proyecto político colectivo, implícita o explícitamente, el relativismo moral o el negacionismo respecto dy también la deriva autoritaria y represiva del estalinismo, inaceptable en nuestro tiempo. Somos una parte de una generación que evolucionamos - “sólo la vida dirá la última palabra” afirmaba Lenin- por el hecho de que no traicionamos las enseñanzas medulares y originarias dy también la Revolución Rusa: emancipación social y democracia auténtica.