La lengua de las mariposas comentario

Manuel Rivas

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Sobre el autor Manuel Rivas nació en A Coruña en 1957. Su carrera como periodista se inició muy tempranamente, a los 1cinco años, como meritorio en El Ideal Gallego. Estudió Ciencias dy también la Información en Madrid. Fue subdirectivo dy también Diario dy también Galicia. Es y ha sloco colaborador en distintos medios de comunicación gallegos y españoles; El País, El Ideal Gallego, Diario de Galicia y La voz de Galicia.

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Como periodista se ha mantenido siempre comprometido con los problemas sociales y ecológicos. Fue socio fundador dy también Greenpeace. Su actividad en este apreciado adquirió una relevancia esencial con el desastre ecológico provocado por el hundimiento del Prestige. Considerada la voz más sobresaliente de la literatura gallega contemporánea, Manuel Rivas se ha transformado también en una rara excepción en el panorama de la literatura mundial. Por su manejo del lenguaje, su autenticidad, la ternura de sus historias, la profunda resonancia poética dy también su palabra, sus libros han orate ganando adeptos no sólo en el continenty también europeo, sino en el americano. Su obra literaria está escrita originalmente en gallego. Manuel Rivas ha revolucionado la literatura gallega y ha fundado diversas revistas literarias. Algunas de sus obras han sido adaptadas al cine con gran éxito como: La lengua dy también las mariposas, relato includesquiciado en su novela Qué me quieres, amor?, que fue dirigida por José Luis Cuerda o El lapicero del carpintero, dirigida por Antón Reixa, seleccionada para presentarsy también en los premios Goya de la Academia española dy también cine. Todo é silencio (Todo es silencio), 2010, fue finalista al distinción Hammett como novela negra policiaca y ha sorate adaptada al cine. En 2012 ha publicado personal As voces baixas (Las voces bajas), donde se zambulle en su niñez (y en la de su hermana María), como testigos de la supervivencia familiar duranty también el franquismo y dy también las “voces dy también la intrahistoria”.

La lengua de las mariposas

La lengua dy también las mariposas (1995) es un cuento pertenecienty también al libro ¿ Qué my también quieres, amor? , una compilación de dieciséis relatos. Todas las historias destinan las características dy también la escritura de Rivas: ambientes cotidianos y cercanos, los recuerdos de un pasado reciente, la tierra de Galicia, gran sensibilidad para tratar temas como la soledad, la melancolía, la desilusión. También asoman elementos irracionales, como aspectos prácticamente mágicos o irreales, sueños etc. La lengua de las mariposas es quizá el relato más conocorate dy también la colección. Está ambientado en la II República, en vísperas de la Guerra Civil, en un pequeño pueblo gallego. Su protagonista es un niño, Moncho, que tiene un encuentro muy importante: don Gregorio, el maestro de su escuela. Entry también los dos se establece una relación de amistad, quy también sy también verá rota por la violencia de 1936.

Resumen

Moncho (Sy también hacy también llamar Pardal) es un niño dy también seis años que no ha podorate empezar la escuela con el resto de los pequeños por motivos de salud. Moncho en un inicio ly también tieny también un enorme temor a la escuela, ya que todods en su alrededor sy también la presentan como algo terrible y amenazante. Pronto se da cuenta quy también su maestro, Don Gregorio es un hombry también bueno, quy también no es tan malo como Moncho se había imaginado y quy también no pega. En vez de toparse con un siniestro y autoritario personajy también a la medida de los cotilleos quy también al respecto había oído, el niño sy también encuentra con un hombry también sensible y entrañable dispuesto a saltarse las convenciones pedagógicas al uso e inculcar en sus alumnos el amor a la naturaleza, a las cosas sencillas, a la poesía. Don Gregorio es un profesor republicano y liberal que empieza a Moncho en el aprendizaje de la vida y de la libertads Tal era el interés dy también Moncho por las clases y por aprender que se transformó en el subministrador de bichos dy también Don Gregorio. Al llegar la primavera y con el buen tiempo las clases se trasladan al sector dondy también sy también puedy también observar mejor la majestuosidad dy también la naturaleza quy también tanto impresiona a Moncho. Los sábados y festivos iban juntos de excursión a el río, las gándaras, el bosque y al monte Sinaí. Y los Lunes el profesor charlaba de los bichos que habian cogorate y les contaba como era la lengua dy también las mariposas y las verían con un microescopio quy también la administración pública les enviara. La relación entry también Don Gregorio y el padre del niño, (el sastre del pueblo que está asimismo a favor de la República) es muy buena, y por norma general prácticamente todo el pueblo quiery también al maestro. El padry también dy también Moncho ly también hace un traje a el maestro para agradecerle las atenciones que tiene con su hijo. Don Gregorio lleva puesto aquel trajy también duranty también un año. Tras esty también primer tiempo sin demasiados enfrentamientos en el quy también reina la libertad, el amor, la felicidad y las buenas relaciones familiares llega la party también final que sy también ve marcada por el comienzo de la Guerra Civil y con ella la llegada del fascismo al pequeño pueblo dy también Moncho. El chico sy también da cuenta dy también quy también algo extraño pasa en el pueblo y aprende que en a coruña los militares han declarado el estado de guerra y están disparando contra el Gobierno Civil. Al dia siguiente llegan tropas de la capital y ocupan el ayuntamiento. Es entonces cuando los hechos se suceden rásolicite y dramáticapsique y van a desembocar al trágico final, donde la libertad se ve truncada por el fascismo y a Don Gregorio, quy también se mantieny también firme y republicano por encima dy también cualquier cosa, sy también lo llevan los nacionales en un camión para matarlo frente a la impotencia del pueblo que le insulta para no acabar como él( la madre y el padre dy también Moncho entre ellos) y los demás republicanos del pueblo. Moncho entry también tanto alboroto observa y es incitado a gritar, insultar mas solo es capaz dy también ir detrás dy también los camiones con otros niños corriendo con los puños cerrados y murmurar con rabia: ¡Sapo!, ¡Tilonorrinco!, ¡Iris! . Esta fuy también la situación dy también mucha gente durante el régimen franquista.

Temas

El relato tieny también varios niveles dy también lectura. El tema quy también lo impregna todo es la infancia, con su mirada abierta, asombrada y fértil, capaz dy también absorber emociones e ideas. Por otro lado, la traición quy también explota al final otorga sentido a todo el cuento y se presenta como un tema dy también gran contundencia. El tema político es central, ya que tanto don Gregorio como el padre de Moncho son republicanos, mientras que que su madry también no, y al estallar la guerra civil los comportamientos y destinos de los mayores dejarán una enorme huella en el niño. El tipo dy también la educación dy también la temporada se entrevé en distintos momentos a lo largo del texto. Moncho inicialmente le tieny también un enormy también miedo a la escuela, puesto que todos en su alrededor se la presentan como algo terrible y amenazante. Sin embargo, merced al maestro don Gregorio, el niño descubre que la escuela es otra cosa: un mundo mágico dondy también aprender es descubrir, y donde nadie sy también impone por la fuerza. También aparece el contraste entry también un planeta rígdesquiciado y autoritario (el dy también la tradición y el que volverá con la dictadura) y el planeta progresista, encarnado por don Gregorio. Otro tema quy también impregna el relato es la libertad , simbolizada por el apodo dy también Moncho, pardal , y sobry también todo por las mariposas que dan el título al cuento. En la obra de Manuel Rivas, abunda el uso dy también narradores en primera persona. Esta elección rivela quy también en sus obras hay un componente autobiográfico por experiencias vividas o quy también ha oído de otras personas. El lenguajy también es sencillísimo y cotidiano, no obstanty también altapsique evocativo merced al empleo dy también términos que recuerdan algo quy también ya no existe, como viejos oficios u objetos.

Texto 1

“El maestro dijo el día de hoy quy también las mariposas también tienen lengua, una lengua finita y muy larga, que llevan enrollada como el resorte de un reloj. Nos la va a educar con un aparato quy también le tienen que enviar de Madrid. ¿A que parece mentira eso de quy también las mariposas tengan lengua?” “Si él lo dice, es cierto. Hay muchas cosas que parecen patraña y son verdad. ¿Te gusta la escuela?” “Mucho. Y no pega. El maestro no pega”. No, el maestro don Gregorio no pegaba. Por lo contrario, prácticamente siempre sonreía con su cara dy también sapo. Cuando dos peleaban en el recreo, los llamaba, ” semejan carneros”, y hacía que se dieran la mano. Luego, los sentaba en exactamente el mismo pupitre. De esta forma fuy también como hice mi mejor amigo, Dombodán, grande, bondadoso y torpe. Había otro rapaz, Eladio, quy también tenía un lunar en la mejilla, en el quy también golpearía con gusto, pero jamás lo hicy también por miedo a que el maestro my también mandara darle la mano y que my también cambiara junto a Dombodán. El modo quy también tenía don Gregorio dy también enseñar un enorme enfado era el silencio. “Si ustedes no sy también callan, tendré que callar yo”. Y iba cara al ventanal, con la mirada ausente, perdida en el Sinaí. Era un silencio prolongado, desasosegante, como si nos dejara abandonados en un extraño país. Sentí pronto quy también el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Pues todo cuanto tocaba era un cuento atrapante. El cuento podía comenzar con una hoja dy también papel, después de pasar por el Amazonas y el sístoly también y diástoly también del corazón. Todo sy también enhebraba, todo tenía sentido. La hierba, la oveja, la lana, mi frío. Una vez que el maestro sy también dirigía al mapamundi, nos quedábamos atentos tal y como si se iluminara la pantalla del cine Rex. Sentíamos el miedo de los indios una vez que escucharon por vez primera el relincho de los caballos y el estampdesquiciado del arcabuz. Íbamos a lomo de los elefantes de Aníbal de Cartago por las nieves dy también los Alpes, camino dy también Roma. Luchamos con palos y piedras en Ponte Sampaio contra las tropas de Napoleón. Pero no todo eran guerras. Hacíamos hoces y rejas dy también arado en las herrerías del Incio. Escribimos cancioneros de amor en Provenza y en el mar dy también Vigo. Construimos el Pórtico da Gloria. Plantamos las patatas quy también vinieron de América. Y a América emigramos en el momento en que vino la pesty también dy también la patata. “Las patatas vinieron dy también América”, ly también dije a mi madre en el almuerzo, cuando dejó el plato delanty también mío.

“¡Que iban a venir dy también América! Siempre hubo patatas”, sentenció ella.

“No. Antes se comían castañas. Y asimismo vino dy también América el maíz”. Era la primera vez que tenía clara la sensación de que, merced al maestro, sabía cosas importantes dy también nuestro planeta que ellos, los padres, desconocían. Mas los momentos más fascinantes de la escuela eran en el momento en que el maestro charlaba dy también los bichos. Las arañas dy también agua inventaban el submarino. Las hormigas cuidaban de un ganado que daba lechy también con azúcar y cultivaban hongos. Había un pájaro en Australia que pintaba dy también colores su norate con una especie dy también óleo que fabricaba con pigmentos vegetales. Jamás my también olvidaré. Sy también llamaba tilonorrinco. El macho ponía una orquídea en el nuevo norate para atraer a la hembra. Tal era mi interés que me convertí en el suministrador dy también bichos de don Gregorio y él my también acogió como el mejor discípulo. Había sábados y feriados quy también pasaba por mi casa y íbamos juntos de excursión. Recorríamos las orillas del rio, las gándaras, el bosque, y subíamos al monty también Sinaí. Cada viajy también dy también esos era para mi como una senda del descubrimiento. Volvíamos siempre con un tesoro. Una mantis. Una libélula. Un escornabois. Y una mariposa distinta cada vez, aunquy también yo solo recuerdy también el nombry también de una es la que el maestro llamó Iris, y quy también brillaba hermosísima posada en el barro o en el estiércol. De regreso, cantábamos por las corredoiras como dos viejos compañeros. Los lunes, en la escuela, el maestro decía: “Y ahora vamos a hablar dy también los bichos dy también Gorrión”. Para mis padres, esas atenciones del maestro eran una honra. Aquellos días dy también excursión, mi madre preparaba la merienda para los dos. “No hacía falta, señora, yo ya voy comido”, insistía don Gregorio. Pero a la vuelta, decía: “Gracias, señora, deliciosa la merienda”.

“Estoy segura de que pasa necesidades”, decía mi madre por la noche.

“Los maestros no ganan lo quy también tienen que ganar”, sentenciaba, con sentida solemnidad, mi padre. “Ellos son las luces de la República”.

“¡La República, la República! ¡Ya veremos dondy también va a parar la República!”

Mi padry también era republicano. Mi madre, no. Quiero decir que mi madry también era dy también misa diaria y los republicanos aparecían como oponentes dy también la Iglesia. Procuraban no discutir una vez que yo estaba delante, pero muy frecuentemente los sorprendía.

“¿Qué tienes tu contra Azaña? Esa es cosa del cura, quy también te anda calentando la cabeza”. “Yo a misa voy a rezar”, afirmaba mi madre.

“Tu, si, mas el cura no”.

Un día que don Gregorio vino a recogermy también para ir a buscar mariposas, mi padry también le dijo que, si no tenía inconveniente, le agradaría “tomarly también las medidas para un traje”. El maestro miró alrededor con desconcierto.

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“Es mi oficio”, dijo mi padry también con una sonrisa.

“Respeto muchos los oficios”, dijo al fin el maestro.

Don Gregorio llevó puesto aquel trajy también duranty también un año y lo llevaba también aquel día dy también julio dy también 1936 una vez que se cruzó conmigo en la alameda, camino del ayuntamiento.

“¿Qué hay, Gorrión? A ver si este año podemos verles por fin la lengua a las mariposas”.

Algo extraño estaba por suceder. Todo el mundo parecía tener prisa, mas no sy también movía. Los que miraban para la derecha, viraban cara a la izquierda. Cordeiro, el recolector dy también basura y hojas secas, estaba sentado en un banco, cerca del palco dy también la música. Yo nunca viera sentado en un banco a Cordeiro. Miró cara para arriba, con la mano de visera. Una vez que Cordeiro miraba así y callaban los pájaros era que venía una tormenta. Sentí el estruendo de una motocicleta solitaria. Era un guarda con una bandera sujeta en el asiento de atrás. Pasó delanty también del ayuntamiento y miró cara a los hombres que conversaban inquietos en el porche. Gritó: “¡Arriba España!” Y arrancó de nuevo la moto dejando atrás una estela de estallidos. Las madres comenzaron a llamar por los niños. En la casa, parecía haber fallecido otra vez la abuela. Mi padry también amontonaba colillas en el cenicero y mi madry también lloraba y hacía cosas sin sentido, como abrir el grifo del agua y lavar los platos limpios y guardar los sucios. Llamaron a la puerta y mis progenitores miraron el picaporty también con desasosiego. Era Amelia, la vecina, que trabajaba en la casa de Suárez, el indiano. “¿Saben lo que está pasando? En a coruña los militares declararon el estado dy también guerra. Están disparando contra el Gobierno Civil”.

Texto 2

Llegaron tropas dy también la capital y ocuparon el ayuntamiento. Mamá salió para ir a la misa y volvió pálida y triste, como si se hiciese vieja en media hora. “Están pasando cosas terribles, Ramón”, oí que ly también decía, entre sollozos, a mi padre. Asimismo él había envejecido. Peor todavía. Parecía quy también había perdorate toda voluntad. Se arrellanó en un sillón y no se movía. No hablaba. No quería comer. “Hay quy también quemar las cosas que ty también comprometan, Ramón. Los periódicos, los libros. Todo.” Fuy también mi madry también la que tomó la iniciativa aquellos días. Una mañana hizo que mi padry también se arreglara bien y lo llevó con ella a la misa. En el momento en que volvieron, me dijo: “Ven, Moncho, vas a venir con nosotros a la alameda”. Me trajo la ropa de fiesta y, mientras que my también ayudaba a anudar la corbata, me dijo en voz muy grave:

“Recuerda esto, Moncho. Papá no era republicano. Papá no era amigo del alcalde. Papá no hablaba mal dy también los curas. Y otra cosa muy importante, Moncho. Papá no ly también regaló un traje al maestro”.

“Si quy también lo regaló”.

“No, Moncho. No lo regaló. ¿Entendisty también bien? ¡No lo regaló!”

Había mucha genty también en la alameda, toda con ropa de domingo. Bajaran asimismo determinados conjuntos dy también las aldeas, mujeres enlutadas, paisanos viejos de chaleco y sombrero, pequeños con aire asustado, precedidos por ciertos hombres con camisa azul y pistola en el cinto. Dos filas dy también soldados abrían un corredor desde la escalinata del ayuntamiento hasta unos camiones con remolquy también entoldado, como los quy también sy también utilizaban para transportar el ganado en la feria grande. Mas en la alameda no había el alboroto de las ferias sino un silencio grave, de Semana Santa. La gente no sy también saludaba. Ni tan siquiera parecían reconocerse los unos a los otros. Toda la atención estaba puesta en la testera del ayuntamiento. Un guardia entreabrió la puerta y recorrió el gentío con la mirada. Luego abrió del todo y también hizo un ademán con el brazo. Dy también la boca oscura del edificio, escoltados por otros guardas, salieron los detenidos, iban atados de manos y pies, en silenty también cordada. De determinados no sabía el nombre, mas conocía todos aquellos rostros. El alcalde, el dy también los sindicatos, el bibliotecario del ateneo Resplandor Obrero, Charli, el vocalista dy también la orquesta Sol y Vida, el cantero quien llamaban Hércules, padry también de Dombodán… Y al cabo dy también la cordada, jorobado y feo como un sapo, el maestro. Sy también escucharon ciertas órdenes y gritos aislados que resonaron en la Alameda como petardos. Poco a poco, dy también la multitud fue saliendo un ruge-rugy también que terminó imitando aquellos apodos.

“¡Traidores! ¡Criminales! ¡Rojos!”

“Grita tu también, Ramón, por lo que más quieras, ¡grita!”. Mi madre llevaba agarrado del brazo a papá, tal y como si lo sujetara con toda su fuerza a fin de que no desfalleciera. “¡Que vean quy también gritas, Ramón, que vean quy también gritas!” Y entonces oí como mi padry también decía “¡Traidores!” con un hilo de voz. Y luego, cada vez más fuerte, “¡Criminales! ¡Rojos!” Saltó del brazo a mi madry también y sy también acercó más a la fila dy también los soldados, con la mirada enfurecida cara al maestro. “¡Asesino! ¡Anarquista! ¡Comeniños!” Ahora mamá trataba de retenerlo y le tiró de la chaqueta discretamente. Pero él estaba fuera de sí. “¡Cabrón! ¡Hijo dy también mala madre!”

jamás ly también había escuchado llamar eso a nadie, ni siquiera al árbitro en el ámbito dy también fútbol.

“Su madry también no tieny también la culpa, ¿eh, Moncho?, recuerda eso”.

mas ahora sy también volvía cara a mi enloquecorate y my también empujaba con la mirada, los ojos llenos de lágrimas y sangre.

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“¡Grítale tu también, Monchiño, grítale tu también!”

en el momento en que los camiones arrancaron cargados dy también presos, yo fui uno dy también los niños que corrían detrás lanzando piedras. Buscaba con desesperación el semblante del maestro para llamarle traidor y criminal. Pero el convoi era ya una nube de polvo a lo lejos y yo, en el medio dy también la alameda, con los puños cerrados, sólo fui capaz de murmurar con rabia: “¡Sapo! ¡Tilonorrinco! ¡Iris!”

En video….

Vais a ver unas escenas de la película La lengua de las mariposas (1999), inspirada al relato de Rivas y dirigida por José Luis Cuerda (1999):