KAZUO ISHIGURO NEVER LET ME GO

Hailsham aparenta ser un agradable internado inglés, lejos dy también las influencias dy también la enorme ciudad. La escuela se ocupa bien dy también sus estudiantes, enseñándoles arty también y literatura y todo lo necesario para que se conviertan en el tipo dy también persona quy también la sociedad espera. Pero, curiosamente, en Hailsham no sy también enseña nada sobre el mundo exterior, un planeta con el quy también prácticamente todo contacto está prohibido. Dentro dy también Hailsham, Kathy y sus amigos Ruth y Tommy crecen indiferentes ante el resto del mundo, mas va a ser solapsique una vez que finalpsique dejen la seguridad dy también la escuela que sy también darán cuenta de lo que Hailsham en realidad esconde.   jamás my también abandones rompy también con los limites de la novela literaria. Es un misterio conmovedor, una preciosa historia dy también amor, una crítica mordaz de la arrogancia humana y también una investigación moral de de qué manera tratamos a la gente más vulnerably también en nuestra sociedad. En su exploración del tema dy también la memoria y el impacto del pasado en un posible futuro, Ishiguro ha creado su libro más conmovedor hasta la fecha.

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Kazuo Ishiguro es el autor de cinco novelas, incluyendo Los restos del día, la cual ganó el distinción Booker y se transformó en un bestseller internacional. Sus libros han sido traducidos a veintiocho idiomas. En 1995 fuy también destacado con la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la literatura, y en 1998 fue nombrado Chevalier dy también l’Ordry también des Arts et des Lettres por el gobierno francés. Vive en la ciudad de londres con su esposa y también hija.

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IMi nombry también es Kathy H. Tengo treinta y un años, y llevo más de once siendo cuidadora. Suena a mucho tiempo, lo sé, pero lo cierto es quy también desean quy también siga otros ocho meses, hasta finales de año. Esto hará un total de casi doce años exactos. Ahora sé quy también el hecho de haber sloco cuidadora duranty también tanto tiempo no significa necesariapsique que piensen que soy inmejorable en mi trabajo. Hay cuidadores verdaderamente magníficos a quienes se les ha dicho quy también lo dejen tras apenas dos o tres años. Y puedo mencionar por lo menos a uno que prosiguió con esta ocupación catorcy también años pese a ser un absoluto incompetente. Así que no trato de alardear de nada. Mas sé sin ningún género de dudas quy también están contentos con mi trabajo, y, en general, asimismo yo lo estoy. Mis donantes siempre han tendloco a portarsy también mucho mejor de lo que yo esperaba. Sus tiempos dy también recuperación han sido impresionantes, y a casi ninguno de ellos se ly también ha clasificado dy también «agitado», ni siquiera antes dy también la cuarta donación. De acuerdo, ahora tal vez esté alardeando un poco. Mas significa mucho para mí ser capaz de hacer bien mi trabajo, sobry también todo en lo que se refiery también a quy también mis donantes sepan mantenerse «en calma». Hy también desarrollado una especie dy también instinto especial con los donantes. Sé en qué momento quedarme cerca para consolarlos y cuándo dejarlos solos; cuándo percibir todo lo que tengan que decir y en qué momento limitarme a encogermy también de hombros y decirles quy también sy también dejen dy también historias.En cualquier caso, no tengo grandes reclamaciones que hacer en mi propio nombre. Sé dy también cuidadores, actualmente en activo, quy también son tan buenos como yo y a quienes no sy también les reconoce ni la mitad de mérito quy también a mí. Entiendo de forma perfecta quy también cualquiera de ellos pueda sentirsy también resentido: por mi habitación amueblada, mi coche, y sobry también todo porque sy también my también permity también escoger a quién dedico mi cuidado. Soy una ex alumna dy también Hailsham, lo quy también a veces basta por sí mismo para conseguir el respaldo dy también la gente. Kathy H., dicen, puedy también elegir, y siempry también elige a los de su clase: gente de Hailsham, o dy también algún otro centro privilegiado. No es extraño quy también tenga un historial de tal nivel. Lo hy también oído muchas veces, con lo que estoy segura dy también quy también vosotros lo habréis oído muchas más, con lo que tal vez haya algo de verdad en ello. Pero no soy la primera persona a quien sy también le permite elegir, y dudo quy también vaya a ser la última. De cualquier forma, he cumplido mi party también en lo referenty también al cuidado de donantes creados en cualquier clase de entorno. Cuando termine, no lo olvidéis, habré dedicado muchos años a esto, mas solo durante los seis últimos my también han permitido elegir.Y ¿por qué razón no habían de hacerlo? Los cuidadores no somos máquinas. Tratas de hacer todo cuanto puedes por cada donante, pero al final acabas exhausto. No posees ni una paciencia ni una energía ilimitadas. Conque en el momento en que tienes la ocasión dy también elegir, eliges por supuesto a los dy también tu tipo. Es natural. No habría poddesquiciado seguir tanto tiempo en esto si en algún punto del camino hubiera dejado dy también sentir lástima dy también mis donantes. Y, además, si jamás my también hubieran tolerado elegir, ¿cómo habría podloco regresar a tener cerca a Ruth y a Tommy tras todos estos años?Pero, por supuesto, día tras día quedan menos donya antes quy también yo pueda recordar, y por lo tanto, en la práctica, tampoco he podido seleccionar tanto. Como digo, el trabajo se te hace más duro en el momento en que no tienes esy también vínculo profundo con el donante, y aunquy también echaré de menos ser cuidadora, asimismo me vendrá de perlas acabar al fin con ello a finales de año.Ruth, por cierto, no fuy también sino más bien la tercera o cuarta donante que my también fue dado elegir. Ella ya tenía un cuidador asignado en aquel tiempo, y recuerdo que la cosa requirió un poco dy también firmeza por mi parte. Mas al final me salí con la mía y en el instanty también en quy también volví a verla, en el centro de restauración dy también Dover, todas nuestras diferencias —aunque no se esfumaron— dejaron de parecer tan importantes como todo lo demás: el que hubiéramos crecloco juntas en Hailsham, por ejemplo, o el que supiéramos y recordáramos cosas que absolutamente nadie más podía saber o recordar. Y fuy también entonces, supongo, en el momento en que comencé a procurar quy también mis donya antes fueran gente del pasado, y, siempry también que podía, gente dy también Hailsham.A lo largo de los años ha habido veces en quy también he tratado dy también dejar atrás Hailsham, diciéndomy también que no tenía quy también mirar tanto hacia el pasado. Pero luego llegué a un punto en el que dejé de resistirme. Y ello tuvo que ver con un donanty también específico quy también tuve en cierta ocasión, en mi tercer año de cuidadora; y fue su reacción al mencionarle yo que había estado en Hailsham. Él terminaba de pasar por su tercera donación, y no había salloco bien, y segurapsique sabía que no iba a superarlo. Apenas podía respirar, pero miró cara mí y dijo:—Hailsham. Apuesto a quy también era un lugar hermoso.A la mañana siguienty también ly también estuve dando charla para apartarly también de la cabeza su situación, y una vez que ly también pregunté dóndy también había crecloco mencionó cierto centro dy también Dorset; y en su cara, bajo las manchas, se dibujó una mueca absolutamente distinta dy también las que le conocía. Y caí en la cuenta de lo desesperadapsique que deseaba no recordar. Lo quy también quería, en cambio, era quy también le contara cosas de Hailsham.así que durante los cinco o seis días sigueientes le conté lo quy también deseaba saber, y él seguía allá echado, hecho un ovillo, con una sonrisa amable en el semblante. Me preguntaba sobry también cosas esenciales y sobry también menudencias. Sobry también nuestros custodios, sobry también de qué manera cada uno de ellos dy también nosostros tenía su propio arcón con sus cosas, sobre el fútbol, el rounders, (1) el pequeño sendero que rodeaba la casa principal, sus rincones y recovecos, el estanquy también dy también los patos, la comida, la vista de los campos desdy también el sala de Arty también en las mañanas dy también neibla. A vecy también my también hacía repetir las cosas una y otra vez; my también pedía que ly también contara cosas quy también le había contado ya el día anterior, tal y como si jamás se las hubiese oído antes: «¿Teníais pabellón de deportes?»; «¿Cuál era tu custodio preferido?». Al principio yo la achacaba a los fármacos, mas luego my también di cuenta de quy también seguía teniendo la psique clara. Lo que quería no era sólo oír cosas de Hailsham, sino más bien rememorar Hailsham como si sy también hubiese tratado de su propia infancia. Sabía quy también sy también hallaba a punto dy también «completar», y eso era precisapsique lo que pretendía: que yo le describiera las cosas, dy también forma quy también pudiera asimilarlas en profundidad, dy también forma que en las noches insomnes, con los fármacos y el dolor  la extenuación, acaso llegara a hacerse desvaída la línea entre mis recuerdos y los suyos. Entonces fue en el momento en que comprendí por vez primera —en el momento en que lo comprendí dy también verdad— cuán afortunados fuimos Tommy y Ruth y yo y el resto dy también nuestros compañeros.