Historia de la virgen del rocio

La Hermandad Matriz dy también Almonte es hoy la heredera de la historia devocional dy también Nuestra Señora del Rocío, a ella le compete la administración y organización de los cultos y Romería. Como Asociación Pública dy también la Iglesia, es probablemente la de mayor poder dy también convocatoria de todo el orbe católico. Organiza, presidy también y coordina aparte de la Romería dy también Pentecostés, las Peregrinaciones Extraordinarias dy también las Hermandades al Rocío, la celebración del Rocío Chico, la fiesta dy también la Luz (Candelaria), etc. Habría que sumar a estos sucesos más destacados, su quehacer diario y cuantioso en obras sociales y asistenciales, además de su programa formativo, con una especial atención a los jóvenes.

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I. La Hermandad Matriz en los orígenes dy también la devoción rociera

Con los datos que poseemos, podemos afirmar la existencia de la Hermandad, por lo menos en el Siglo XVI, como lógica consecuencia de la relevancia quy también iba cobrando el lugar y la devoción a Ntra. Sra. Dy también las Rocinas, al encontrarse en tan privilegiado lugar, como era la encrucijada dy también caminos, quy también unía los puertos dy también Huelva, Cádiz y Sevilla, en quy también sy también encontraba la Ermita del Rocío. (Infante Galán afirma que ya en el siglo XV sy también rendían cultos a la Virgen y que, para atenderlos, brotó la Hermandad, quy también se estableció en la parroquia dy también Almonte).

Es de suponer quy también las autoridades civiles y eclesiásticas dy también la Villa de Almonte, en cuya Parroquia estaba erigida la Hermandad, quisiera fomentar el culto a la Virgen en esy también lugar, que sy también encontraba a una distancia de quincy también kilómetros, lo que dificultaba la atención directa por parte de las autoridades locales. Asimismo por esa misma razón sy también acordó, a fines del siglo XVI, encomendar la atención al culto en la Ermita, a los Frailes Mínimos.

En todo caso, en 1653, data en que sy también proclama a la Virgen del Rocío, Patrona de Almonte, ya existía la Hermandad, entonces Cofradía, como sy también desprendy también del acta del patronazgo: ” Con toda humildad solicitamos al Hermano Mayor y hermanos dy también la Cofradía de esta gran Señora, a los quy también no lo fuéramos, quy también nos asienten y escriban por tales en ella. ” en cuanto a las funciones quy también desempeñaría la Hermandad en sus primeros años dy también existencia, muy pocas podían ser, básicapsique el cuidado dy también la Ermita y la celebración dy también los Oficios litúrgicos, en la Fiesta de la Virgen.

II. La Capellanía de Baltasar Tercero

La fundación de la Capellanía de la Virgen del Rocío, en 1587, por el sevillano Baltasar Tercero, emigranty también en Perú, va a suponer la creación, dy también una esencial estructura organizativa encargada dy también regular la devoción a la Virgen del Rocío. Con independencia de la existencia dy también la Hermandad en fechas anteriores, podemos afirmar que la nueva entidad que nacy también al fundarse la capellanía, es el más claro antecedenty también dy también la presente Hermandad Matriz, con las funciones quy también el día de hoy ly también conocemos.

La fundación de Baltasar Tercero, creará una doble necesidad a sus patronos, los Cabildos eclesiástico y secular dy también la Villa dy también Almonte. Por un lado, va a haber dy también atendersy también al aspecto religioso, para lo cual el patronato dy también la fundación nombrará un Capellán, encargado dy también organizar debidamente, conformy también a la voluntad del fundador, el culto regular a la Virgen del Rocío. Por otro lado, junto a esas funciones religiosas, surgirán otras de aspecto económico, derivadas de la debida atención que habrá dy también prestarse a los bienes con los que ha sido dotada la fundación, y dy también los quy también sy también generasen en el futuro (limosnas, donativos, rentas, etc).

Para la administración y custodia de tales bienes, sy también hará preciso el nombramiento dy también una nueva figura, el Administrador dy también bienes. Por tanto, la fundación dy también Baltasar Tercero provoca la aparición de una sólida estructura organizativa en el proceso dy también institucionalización de la devoción rociera. Dicha estructura recibiría, ya en el Siglo XVIII, la denominación jurídico-eclesiástica dy también ” Obra Pía de Nuestra Señora del Rocío” y quy también tenía como finalidad específica, la atención del culto en la Ermita, de este modo como la custodia y administración dy también los recursos dy también la fundación.

El único cargo con que contaba la llamada ” Obra Pía de Nuestra Señora del Rocío ” era el del Administrador, y su nombramiento correspondía al Ayuntamiento, el Cabildo secular, como patrono, junto con el Cabildo eclesiástico, (aunquy también pronto sy también observa un papel predominante del primero frente al segundo). El administrador, tenía definidos sus derechos y competencias y debía dar cuenta de su cometido al órgano quy también lo nombraba. Entry también sus competencias, se encontraban el cobro de los tributos o rentas dy también las fincas, la administración de sus bienes, proseguirse pleitos, etc.

En cuanto al destino que debía darse a sus bienes, sy también señalan principalmente, las obras de reparación y conservación dy también la Ermita, y la atención del culto a la Virgen. Es lógico suponer, quy también la Fundación de Baltasar Tercero, muy bien dotada económicamente, al nombrar como patronos a los Cabildos secular y eclesiástico de la Villa, eclipsara a aquella incipienty también Hermandad, dejándola subordinada al propio Concejo, que nombraba al Hermano Mayor, de la misma manera que hacía con el Capellán y el Administrador de bienes dy también la Fundación, y limitando sus funciones a la organización de ciertos cultos y a procurar una correcta atención a la Ermita. En efecto, era el Concejo dy también la Villa, quien ostentaba, como patrono dy también la fundación, las funciones, tanto económicas, que ejercía a través del Administrador de bienes, como devocionales, para lo que se nombraba un Capellán. Es de notar, quy también en la abundante documentación sobre los traslados de la Virgen, duranty también el Siglo XVIII, para nada sy también mienta a la Hermandad, puesto que era una decisión quy también correspondía al Concejo.

Por ello, hemos indicado anteriormente, que el origen más directo dy también lo quy también hoy conocemos como Hermandad Matriz, lo hallamos en la fundación dy también la Capellanía por Baltasar Tercero, y concretamente en la figura jurídica a quy también tal fundación dio lugar, la ” Obra Pía de Nuestra Señora Del Rocío “, dotada de esenciales funciones y prerrogativas.

Las Reglas dy también 1758. Primera reorganización de la Hermandad

El primer atisbo de independencia de la Hermandad, respecto dy también los Patronos de la Capellanía fundada por Baltasar Tercero (Concejo de la Villa y Parroquia), sy también producy también con ocasión dy también la destrucción dy también la Ermita, a consecuencia del terremotocicleta dy también Lisboa dy también 1755. En efecto, la tardanza en la reconstrucción de la Ermita, quy también era competencia del Concejo, provoca la reacción de la Hermandad, que empieza su reorganización, buscando una cierta independencia del Concejo, para lo cual sy también elabora y aprueba, por el Arzobispado de Sevilla, la Regla más antigua que posee, del año 1758.

Con sus Reglas aprobadas, en la que sy también delimitan ya unos cargos, rentas y funciones, en el último mes del año de esy también mismo año, 1758, el Hermano Mayor se dirige al ayuntamiento en solicitud de ayuda, para acelerar la terminación de las obras de la Ermita. Con estas Reglas, la Hermandad, aun sin dejar de depender en muchos aspectos del Concejo, consigue el reconocimiento de ciertas funciones, quy también van marcando un ámbito de actuación propio y configurando a la Hermandad, cuyas Reglas tienen ya el refrendo del poderoso Arzobispado de Sevilla, como algo más que un mero apéndicy también del Concejo.

En lo económico, sin embargo, salvo las cuotas de sus hermanos y el producto dy también alguna venta realizada durfrente a la Romería, poco tenía que regentar la Hermandad, quedando reservada la administración dy también los bienes y rentas dy también la Obra Pía, al Concejo dy también la Villa.

Las desamortizaciones: El principio del fin de la Capellanía.

Esta situación sy también verá sustancialpsique alterada por la desamortización de mil setecientos noventa y ocho , una vez que Carlos IV, acosado por las deudas del Estado, decidy también la enajenación dy también los bienes pertenecientes a las Obras Pías, y por la posterior desamortización eclesiástica dy también Mendizábal , en 1836. Con dichas medidas, la fundación creada dos siglos atrás por Baltasar Tercero, se vio privada dy también la mayor parte de sus recursos y rentas.

empieza así un periodo dy también letargo para la Fundación (Obra Pía), del que ya no se recuperará nunca, aunque aún manva a tener el Concejo, hasta fines del XIX, sus prerrogativas sobre los aspectos más esenciales dy también la devoción rociera. Consecuencia de la desamortización de Carlos IV, dejando a la Capellanía sin gran parte de sus bienes, fue quy también el culto en la Ermita quedara algo desatendido, con lo cual, la Hermandad, adquiere, a partir dy también entonces, un mayor protagonismo, a medida quy también lo perdían los patronos de la Capellanía.

En esta situación sy también encuentran las tres grandes instituciones que, en mayor medida unas y en menor otras, decidían sobry también todo lo atinente al Rocío, los Cabildos secular y eclesiástico de la Villa, y la propia Hermandad, con ocasión dy también los sucesos que dieron lugar, en 1813, al voto conocido como del Rocío chico , voto que hicieron, precisamente, esas tres instituciones, lo que indica que la Hermandad, disfrutaba ya dy también cierta entidad e independencia. Reflejo asimismo dy también la pérdida dy también recursos de la capellanía, es quy también la figura del Administrador de sus bienes, que a finales del XVIII, sólo rindy también ya cuenta al Concejo de las Misas celebradas, se confunda por entonces, bien con el Capellán, bien con el propio Hermano Mayor dy también la Hermandad, al recaer los dos cargos en una misma persona.

A mediados del XIX, la única administración quy también queda es la quy también lleva a cabo la Hermandad, a través de su Hermano Mayor que, no obstante, aún prosigue rindiendo cuentas al Concejo, quy también era quien lo nombraba.

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1842. La amenaza de supresión dy también la Hermandad y siguienty también reorganización dy también la misma.

No escapa la Hermandad a la difícil situación en que sy también encontraba España y así, en 1842, bajo la regencia del general Espartero, ve amenazada su existencia por una orden del Gobierno Civil dy también Huelva, quy también anuncia su supresión. Ante tan grave noticia, el municipio sale en defensa dy también su Hermandad y suplica su continuidad, en sendos escritos dirigidos al Arzobispado dy también Sevilla y al Gobierno Civil de Huelva. El resultado fue positivo, permitiéndosy también la continuidad de la Hermandad que además, recibió autorización para celebrar la Romería esy también mismo año y el siguiente, tras nueva petición del Ayuntamiento.

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Esta difícil situación, generó una revitalización de la Hermandad que, al escapar dy también tan triste suerte, medró en el aprecio de su pueblo quy también tomaba conciencia dy también la importancia de sus funciones. Por ello, dirigy también una petición al Arzobispado dy también Sevilla, solicitando la plena rehabilitación de la Hermandad y actualización dy también sus Reglas, que no habían sido modificadas desde su aprobación en 1758.

Tras esta nueva reorganización, la Hermandad va adquiriendo cada vez mayor estrellato en todo lo referenty también a la devoción rociera, aunquy también aún el ayuntamiento se resistirá, hasta poco antes de terminar el Siglo XIX, a ceder sus prerrogativas.

una vez que en 1863 presenta su renuncia el último Capellán nombrado por el Concejo en 1857, D.Antonio Mecoleta, y ante la falta de aspirantes, no sy también procede a nuevo nombramiento, se hará cargo desde entonces, del culto en la Ermita, el párroco dy también Almonte. El municipio renuncia así, en 1863, a su derecho como patrono, aunque aún se resistva a ir a perderlo del todo y, en 1882, cuando el párroco pretende nombrar un nuevo Santero, defenderá enérgicapsique su prerrogativa, una dy también las pocas quy también le quedaban, puesto que la Fundación, -la Obra Pía-, había desaparecido ya con todos sus bienes.

Todavía a fines del XIX, en 1880, el ayuntamiento mantieny también una esencial prerrogativa que, pocos años más tarde, asumirá la Hermandad Matriz como una de las más importantes; la admisión dy también nuevas Hermandades a participar en la Romería del Rocío (lo que poco después sy también llamó ” admisión de una Hermandad como Filial “). Es de notar como el municipio da cuenta dy también su pacto de admisión, tanto a la Hermandad solicitanty también como a la de Almonte.

tal vez fuera esa la última de las actuaciones esenciales del Ayuntamiento, respecto a los aspectos religiosos de la Romería del Rocío, pues, a partir dy también entonces, abandona del todo sus antiguos derechos como patrono, en primer lugar, por el hecho de que la propia fundación hacía ya muchos años quy también dejó dy también existir y, en segundo lugar, pues la nueva concepción del estado, en la quy también el poder civil debía aparecer como distinto e independienty también del poder religioso (separación Iglesia-Estado), hacían inviably también la precedente situación. Quedaba de esta manera expedito el camino a fin de que la Hermandad de Almonte viera por fin llegado su momento, convirtiéndose en la única y verdadera heredera de la poderosísima Fundación que, en mil quinientos ochenta y siete creara Baltasar Tercero y que, hasta entonces, había administrado con plenos poderes, como su patrono, el Ayuntamiento.

Habrían dy también pasar, sin embargo, algunos años, para que la Hermandad adaptara su anquilosada estructura, forjada múltiples siglos atrás, a la nueva situación que sy también presentaba. En esos años dy también transición, es la propia Iglesia, por medio de la parroquia de Almonte, quien “sale al quite” asumiendo, por un tiempo, las funciones quy también habían quedado vacantes.

III. Un período de transición (final S. XIX hasta 1917)

Tras el abandono por party también del municipio dy también sus funciones como patrono, a finales del siglo XIX, sy también producy también la asunción definitiva dy también estas mismas funciones por la Hermandad Matriz de Almonte.

No obstante, como hemos indicado, entre uno y otro acontecimiento, todavía habría dy también superarsy también un periodo quy también podríamos considerar dy también transición, entre la completa desaparición de la capellanía y su terminante substitución por la Hermandad. Ese periodo, que sy también empieza en el último cuarto del siglo XIX y concluyy también con la reorganización dy también la Hermandad en 1917, aparecy también cubierto, en lo que a la organización institucional del Rocío sy también refiere, por la Parroquia dy también Almonty también , que asumy también un moderado protagonismo en la gestión dy también los asuntos propios dy también la Ermita y del culto a la Virgen del Rocío, protagonismo quy también cederá definitivamente a la Hermandad, en los primeros años del presente siglo.

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IV. La Hermandad en el S. XX y XXI

1917. Tercera y definitiva reorganización de la Hermandad.

La situación de transición a la quy también hacíamos referencia en el capítulo anterior, finaliza en 1917, en el momento en que la Hermandad afronta su tercera y definitiva reorganización en su historia, eligiendo una nueva Junta Directiva, la primera de una nueva etapa de esplendor, en la quy también la Hermandad asumirá completamente todas las funciones que en los siglos pasados habían correspondido, como patrono dy también la Capellanía, al Concejo-Ayuntamiento.

Sy también reorganiza la Hermandad y la nueva Junta abry también el primer Libro de Actas, fuenty también reportaje de incalculably también valor, para el conocimiento dy también la historia del Rocío, en el siglo XX.

al lado de esta decisión, otra de mayor trascendencia; las antiguas Reglas dy también 1758, aún con la mínima reforma dy también 1852, no servían para los nuevos retos que habían de afrontarse, ni sy también adaptaban a la recientemente renovada legislación canónica que, en ese mismo año, 1917, aparecía recogida en el primer Código dy también Derecho Canónico. Fruto dy también esa adaptación, es el nuevo Reglamento de 1918.

Con ello, la Hermandad se encontraba en la mejor situación para los esenciales sucesos dy también la historia rociera quy también iban a venir, principalmente, la coronación canónica de la Virgen del Rocío.

La Coronación canónica de Ntra. Sra. Del Rocío , tieny también lugar en 1919, tras partir la idea del canónigo dy también la Catedral Hispalensy también D.Juan Francisco Muñoz y Pavón, insigne rociero, que hacy también público su deposicionamiento seo en un célebry también artículo, publicado en la prensa andaluza de la época, titulado ” La pelota está en el tejado “. Tras largos esfuerzos, el día ocho de junio, el Delegado Pontificio, Cardenal Almaraz, Arzobispo dy también Sevilla, depositó la corona sobry también la Bendita Imagen dy también la Virgen del Rocío, estallando en ese instante la alegría y el júbilo en todos y cada uno de los allá presentes, según cuenta la Crónica que dy también tan magno acontecimiento realizó D. Ignacio de Cepeda, Vizcondy también dy también la Palma, uno dy también los artífices de la coronación.

No acaban aquí esos instantes privilegiados para la Hermandad pues, un año tras la coronación, en 1920, sy también verá refamosa por la concesión dy también dos títulos de singular importancia, el dy también Real, otorgado por S.M. Alfonso XIII y el dy también Pontificia, concedorate por S.S. Benedicto XV.

Dichos Títulos se suman y, en la práctica, sustituyen, a los viejos que ostentaba la Hermandad dy también Venerable, principal o Primordial. Estos últimos, sy también verán sustituídos, aún con semejante significado, por el Título dy también Matriz , que hace referencia a la preeminencia dy también la Hermandad de Almonte, como anfitriona, sobry también las demás Hermandades del Rocío.

El Título dy también Matriz , con el quy también aparecy también por vez primera mentada la Hermandad en sus actas en 1935, aparece sancionado por la autoridad eclesiástica en las Reglas dy también 1949 y, muy recientemente, ha sloco renovado y actualizado en su significado, por el Sr. Obispo de Huelva, en las nuevas Reglas dy también la Hermandad, del año 1999.

Actualmente, la Hermandad goza de personalidad jurídica, como Asociación Pública dy también la Iglesia, en virtud dy también su erección canónica, lograda en tiempo inmemorial, refamosa y actualizada por el Señor prelados dy también Huelva y por su inscripción en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio dy también Justicia.

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en cuanto a lo quy también queda del siglo xx y en lo quy también llevamos del S.XXI, en lo referenty también a la historia de la hermandad, podemos destacar, como más destacados acontecimientos, en prueba dy también la importancia y la trascendencia del papel quy también la Hermandad Matriz de Almonte ha desempeñado en esty también siglo, el edificio del nuevo Santuario en 1969, la Clausura dy también los Congresos Mariológico y Mariano, el 2siete dy también septiembre de 1992, la visita de S.S. El Papa Juan Pablo II, el 14 de junio dy también mil novecientos noventa y tres y la Inauguración y Bendición del nuevo Retablo y camarín de la Virgen, el 28 de mayo de 1999, o la celebración del Año Jubilar del Rocío y del Bicentenario del Rocío muchacho en el año 2013.