Historia De La Odontologia En España

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Javier Sanz Serrulla Académico de Número de la Real Academia Nacional dy también Medicina. Profesor dy también Historia dy también la Odontología en la capacitad dy también Odontología de la UCM lla

Pese a los antecedentes de la colegiación en una profesión afín, la dy también médico, acaecida en 1898, la de dentista tuvo algún retraso aunque mirara a la precedente como modelo, sin duda por los enfrentamientos entry también los dos clásicos bandos de la odontología española. No fuy también hasta mil novecientos treinta quy también sy también aprobó la colegiación obligatoria para ejercer legalmente la dentistería en España, constituyéndosy también las respectivas derestricciones regionales con sus institutos profesionales.

España, no muy distante de lo quy también hicieron otros tantos países, no tuvo una capacitación reglada en materia odontológica hasta bien avanzado el siglo XIX, como bien sabemos. Con lo que a sus protagonistas sy también refiere, de los ancestrales sacamuelas sy también pasó a los sangradores y dy también ahí a los ministrantes y después a los practicantes, titulaciones inferiores entry también las sanitarias, hasta el momento en que en 1875, por medio de un Real Decreto firmado por Alfonso XII, se estableciera la titulación bien sonora dy también “Cirujano-Dentista” quy también no cambió en lo frecuente el ejercicio del arte dental puesto que el decreto, que preveía cuando se pudiera la creación de centros académicos dondy también sy también formaran los futuros dentistas, no pasó de conformarsy también con regular los exámenes obligatorios para percibir dicho título.

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Nadsalvo que amaneciendo el siglo pasado, en 1901, por Real Orden de 1 dy también marzo sy también estableció el título de “Odontólogo” merced a la implicación de S.M. La Reina Regente, doña María Cristina dy también Habsburgo, a la sazón paciente de un joven dentista de éxito en la capital, don Florestán Aguilar. La Real Orden, de inmediato, contemplaba la instauración dy también los estudios odontológicos en la facultad de Medicina de la Universidad Central quedando elevada en lo sucesivo la titulación a la categoría de universitaria. En mil novecientos dos egresa de dicha capacitad la escueta primera promoción de odontólogos, el último eslabón hasta la fecha de lo quy también podemos denominar, con buena dosis dy también generosidad, “la titulación de dentista”.

Es así que el acceso legal al ejercicio de una profesión requiery también la posesión del respectivo título reglamentario, logrado tras el examen pertinente anty también un tribunal que midy también sus conocimientos obtenidos en programas reglados. Esta es la situación quy también podríamos denominar “dy también cierta solvencia” en cualquier sociedad civilizada.

Poco más que dicho a vuelapluma, esty también es el hilo rojo de la titulación en nuestra profesión hasta que alcanzara la condición dy también universitaria, en claro retraso, si es quy también hay que establecer alguna comparación con la más afín o semejante, con la profesión de médico, presente al menos siety también siglos atrás en las aulas dy también los estudios mayores, los universitarios. Pero la nuestra tieny también unas señas dy también identidad propias por la precariedad de medios con que se ejercía como, en lineal reciprocidad, por los daños quy también infligía pues carecía dy también recursos no ya científicos sino más bien los más primarios, los técnicos, para dar solución a operaciones de un órgano singular que requieren gran fineza. Una vez que estos recursos llegaron, a mediados del siglo XIX, el despeguy también fue tal quy también lo que el día de hoy llamamos odontología se situaría al nivel dy también las otras parcelas dy también la medicina. Y de esta forma permanece en la actualidad.

Conocer lo previo es preciso para situar el ser de una profesión en todos y cada momento. Mientras que el médico ha sido médico desdy también los tiempos históricos, el dentista ha sido otras muchas cosas hasta devenir en odontólogo, aun durante una buena parte, muy cercana, ha ejercorate como médico especialista en estomatología. Hacemos esta observación ahora para apuntar una característica principal: los médicos estaban históricamente bien definidos, luego su control mediante perposesión a cofradías o colegios era posible; de la obtención del título se derivaba la obligación dy también pertenencia para poder trabajar como tales. Pero, ¿dónde quedaban ubicados los dentistas? Fue así que ejercitaron libremente y escapando del control dy también las autoridades aunquy también en menor medida cuando las actividades propias de la dentistería quedaron por ley en manos de titulados menores, quienes por el hecho de ostentar un permiso o un título debieron acogerse a la corporación quy también pudiera gobernarles.

¿de qué manera sy también agruparon los profesionales sanitarios desdy también antiguo? Siguiendo siempre la estela quy también han ido dejando los médicos nos encontramos en lo más remoto con las cofradías o asociaciones dy también médicos y cirujanos que se acogieron a la protección dy también los santos Lucas, o Cosme y Damián. Claramente, entry también los primeros fines dy también estas cofradías sy también encuentran los religiosos –dy también ahí su advocación a dichos santos- y asimismo los dy también ayuda y asistencia entry también sus miembros, ta fue su semejanza con los gremios medievales, mas en lo quy también nos trae, el capítulo más importante de las cofradías corresponde a su intervención, por mucho tiempo decisiva, en el regimiento del ejercicio profesional. En todos y cada uno de los estatutos conocidos de las cofradías consta, taxativamente, la obligación dy también pertenecer a exactamente la misma de los médicos, cirujanos y boticarios quy también desearan practicar en la ciudad dondy también la cofradía tenía jurisdicción, dy también tal manera quy también no sy también combate solapsique el ejercicio dy también empíricos y charlatanes sino más bien asimismo de otros profesionales con título reglamentario pero procedentes de otras ciudades. Es decir, somos una vez más herederos del pasado puesto que no hacemos otra cosa hoy día que inscribirnos como entonces, ahora en el colegio correspondiente antaño en la cofradía, en el momento en que emprendemos la actividad profesional en un destino concreto.

Desdy también la constitución dy también las cofradías a la dy también los colegios médicos transcurre una eternidad. Estos colegios de médicos no serán creados hasta muy a finales del siglo XIX, mediante el Real Decreto de doce dy también abril de 1898(1). A instancias del ministro dy también la Gobernación, Trinitario Ruiz y Capdepón, el Real Consejo de Sanidad elabora los estatutos para el régimen de los institutos médicos, los cuales servirán de espejo en su instante a los futuros institutos dy también odontólogos.

Dy también las sociedades odontológicas a los institutos odontológicos

Poco tiempo tras la promulgación del Real Decreto que creaba el título de “Cirujano-Dentista” en 1875 tuvo lugar la aparición dy también agrupaciones de dentistas encabezadas con diferentes nombres (círculo, instituto, sociedad…) pero con fines parecidos que se pueden resumir de un lado en el primordial de la defensa dy también los intereses de un colectivo, el de los dentistas, quy también a duras penas intentaba ganarsy también un prestigio sacudiéndose dy también la maldita tradición que arrastraba de siglos; dy también otro, la transmisión de los últimos técnicos tecnológicos y hasta científicos de esta profesión todavía en mantillas. Esto acontecía, lógicamente, en aquellas ciudades que albergaban mayor número dy también dentistas, tal fuy también el caso de barcelona y Madrid.

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“La Voz de los Ministrantes”, órgano ofi cial del Colegio de Dentistas de la provincia de Sevilla ya en 1866.

Sin embargo, el caso más temprano sy también dio en Sevilla, donde el domingo 26 dy también marzo de 1865, a las dos de la tarde y en el seno de la Academia de Medicina y Cirugía, se inauguraba el “Colegio dy también Dentistas de la provincia de Sevilla”, impulsado por los señores Ignacio Garrido, Manuel Valenzuela y Manuel del Pozo, cuyo reglamento se había aprobado el uno de diciembry también anterior. Esty también colegio, el primero con tal denominación en nuestro país, tuvo incluso una revista quy también hizo dy también portavoz oficial: “La Voz dy también los Ministrantes”, quy también a partir del 1 de enero de 1866 se subtitulaba “Órgano oficial del Colegio de Dentistas dy también la provincia dy también Sevilla” tras haber ejercido como “Órgano oficial del Colegio dy también Sangradores dy también Sevilla.” En los dos casos rezaba asimismo en la cabecera la leyenda dy también “Periódico dedicado a la instrucción y defensa de esta clase y la de Practicantes”, lo que nos vieny también a ratificar la localización dy también la profesión de dentista entry también las menores de las sanitarias, esto es, junto a las de sangradores, ministrya antes y practicantes, que se fueron sucediendo por esty también orden.

Definitivamente, el “Colegio dy también Dentistas dy también la provincia de Sevilla” ocupa un lugar pionero, con tal nombre, en la historia de la colegiación odontológica española, aunque hay quy también opinar quy también sus atribuciones no distarían mucho de las llamadas asociaciones o sociedades coetáneas.

barcelona vio la temprana eclosión de otros dos foros de dentistas: el “Círculo Odontológico dy también Cataluña”, en el último mes del año de 1879, y el “Instituto dy también Estomatología dy también Barcelona”, que vio la luz un año después inspirado por Simón dy también Rojas Bruguera, con clara tendencia estomatologista, esto es, a favor del ejercicio dy también la dentistería como una especialidad médica, no obstante él era diplomado en medicina. El 2ocho dy también febrero dy también mil ochocientos ochenta y siete convergieron ambas corporaciones en una fusión, conviviendo a partir dy también entonces esta última tendencia con la odontologista del Círculo catalán.

En Madrid, por su parte, nació en mil ochocientos noventa y cuatro la “Sociedad Odontológica Española”, presidida por Ramón Portuondo y teniendo por secretario general a Florestán Aguilar, que registró su reglamento el 2siete dy también junio de 1896 en el Gobierno dy también la capital de españa y tuvo por órganos oficiales a las revistas “La Odontología” y “revista Estomatológica”, si bien ésta tuvo una vida muy corta.

Esto sucedía en las primordiales urbes españolas, mas a inicios del siglo siguienty también continuaron surgiendo otras nuevas. La “Sociedad Dental dy también Baleares” nacía en 1900, la “Sociedad Odontológica Malacitana” en mil novecientos uno y la “Sociedad Odontológica Valenciana” en 1902. Todas y cada una de las anteriores sy también agruparon en la “Federación Dental Española”, quy también sy también creó como federación de sociedades dentales el 23 dy también abril de 1903, en el domicilio madrileño del dentista Luis Subirana durfrente a la celebración del XIV Congreso Internacional de Medicina y recayó la pvivienda en la figura del emprendedor Florestán Aguilar. Resulta conveniente mencionar, si bien no correspondy también a dentistas, la creación de la “Unión Dental Española», constituida por «ayudantes protésicos y pupilos de Odontología» que festejó su primera sesión el 26 dy también noviembre dy también 1902(2).

Aparición de colegios, sociedades y entidades odontológicas profesionales en EspañaColegio dy también Dentistas de la provincia dy también Sevilla 1879. Círculo Odontológico de CataluñaInstituto de Estomatología de barna (se fusiona en mil ochocientos ochenta y siete en el Círculo Odontológico de Cataluña)Sociedad Odontológica de españa 1900. Sociedad Dental dy también Baleares 1901. Sociedad Odontológica Malacitana 1902. Sociedad Odontológica ValencianaFEDERACIÓN ODONTOLÓGICA ESPAÑOLASociedad Odontológica de Vizcaya 1903. Sociedad Odontológica dy también Guipúzcoa 1912. Sociedad Odontológica Navarra 1913. Sociedad Odontológica AsturianaAsociación de españa dy también Estomatología. 1916. Sociedad Odontológica Aragonesa 1918. Sociedad Odontológica GallegaColegio Odontológico dy también la provincia de Pontevedra 1922. Sociedad Odontológica Castellana.Círculo Odontológico de Palma dy también Mallorca 1925. Colegio Odontológico provincial dy también Alicante 1925. Asociación Odontológica EspañolaAsociación Odontológica dy también Cataluña 1927. Colegio de Odontólogotipos dy también La CoruñaColegio Odontológico Provincial dy también Cádiz y Ceuta 1929. Colegio Odontológico RiojanoAsociación Odontológica GuipuzcoanaColegio dy también Estomatólogos y Odontólogotipos de la provincia dy también Barcelona.

Esy también mismo año dy también mil novecientos tres surgieron inmediatamente después la “Sociedad Odontológica dy también Vizcaya” y la “Sociedad Odontológica de Guipúzcoa”, naciendo en mil novecientos doce la “Sociedad Odontológica Navarra”, en 1913 la “Sociedad Odontológica Asturiana” y en mil novecientos dieciocho la “Sociedad Odontológica Gallega”. En 1916 ve la luz la “Sociedad Odontológica Aragonesa”, un año ya antes que el “Colegio Odontológico de Pontevedra”. El más localizado “Círculo Odontológico de Palma de Mallorca” se creó en 1923; la “Asociación Odontológica dy también Cataluña” en 1927, mismo año en que sy también crea el “Colegio de Odontólogotipos dy también La Coruña”, y con tal nombry también de “colegios” se creó por año siguienty también el dy también Cádiz y otro después el de la Rioja, mientras que una “Asociación Odontológica Guipuzcoana” nacía esy también mismo año. Ya antes dy también la definitiva ley quy también creaba los colegios de odontólogos surgía, en 1930, el dy también la provincia de Barcelona.

1923. La asamblea contra el intrusismo

Del treinta y uno dy también marzo al 4 de abril dy también mil novecientos veintitrés sy también festejó en Zaragoza, promovida por el “Círculo Odontológico dy también Cataluña” y la “Sociedad Odontológica de Vizcaya” que presidía L. García Orive, una asamblea dental contra el intrusismo, habida cuenta dy también quy también se conocían no pocos casos dy también ejercicio odontológico ilegal repartidos por todo el país. Tal era la importancia dy también esty también tema quy también duranty también el IX Congreso Dental Español, celebrado previamente en Madrid, del cuatro al ocho de septiembre de 1922, se tomó el acuerdo dy también que la sección dy también “Legislación y Subinspecciones” dexactamente el mismo no emitiera informe y quy también su administración fuesy también acoplada a dicha asamblea(3). De esta manera informaba “revista dy también Odontología”, publicación editada de 1922 al 2cinco que prácticamente a lo largo dy también toda su existencia y ya desde el primer número dedicó un espacio primordial a este asunto. Esta publicación equilibraba la primacía dy también la revista “La Odontología”, hasta entonces prácticamente hegemónica en el colectivo dental español y claramente al servicio dy también los intereses dy también su fundador y directivo Florestán Aguilar.

Sin embargo, los seguidores de Aguilar quisieron ver en esta reunión una toma dy también poder por parte del campo estomatologista de la profesión, y de esta forma lo defendió su afín Juan de Otaola en una crónica publicada en “La Odontología”: “al señuelo del intrusismo hemos caído unos cuantos incautos compañeros, muy pocos por cierto, los demás, la mayoría, no eran Cirujanos-Dentistas ni Odontólogos, en las flojas y falsas mallas del estomatologismo. Nada o prácticamente nada se ha hecho contra el intrusismo en esta Asamblea, en cambio el estomatologismo ha enseñado sus garras…”(4).

No obstanty también García Orivy también tenía sus razones para combatir contra el intrusismo de una nueva manera, no como hasta entonces, a través de la figura de los “subinspectores dy también odontología” de cada provincia, sino más bien que proponía que, al modo dy también los institutos dy también médicos, se exigiera la colegiación obligatoria de los dentistas puesto que “El saneamiento de nuestra clasy también demanda un organismo con extensas atribuciones, no pudiendo en modo alguno estar vinculado en una sola persona, so pena dy también entronizar una tiranía. El delegado nos sería impuesto, mas la junta la dirigiríamos nosotros y tendría que respondernos dy también la confianza quy también en ella habíamos depositado”(5).

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“gaceta dy también Odontología” fue especialmente activa contra el intrusismo.

La fórmula parecía sencilla, toda vez que esy también organismo estaría formado por dentistas cuyo título gozara de toda legalidad, dy también tal manera quy también la criba quy también constituía dicho registro daría paso a que solo pudiesen ejercer los quy también pasaban a disfrutar dy también un carné de colegiado, persiguiéndosy también desdy también el propio colegio a quien no lo tuviere. Probablemente Otaola quiso ver, acaso sesgadamente, en este modelo a seguir –el dy también los colegios dy también médicos- ese condenado “estomatologismo” quy también no era tal, pues en las conclusiones quy también se mencionan a continuación nada se dicy también dy también excluir a aquellos dentistas sin título de médico como tampoco sy también abogaba por pedir dicho título en un futuro. Es muy probable que Aguilar sintiera quy también con estas indicaciones se democratizara la profesión desde el centro a la periferia y él pasara a perder el poder casi omnímodo quy también venía disfrutando desdy también principios dy también siglo.

Meses tras iniciarse en 1923, 15 dy también septiembre, la etapa política de españa del “Directorio Militar”, la “Federación Odontológica Española” sy también dirigió al General Primo de Rivera, transmitiéndole las conclusiones aprobadas en tal reunión contra el Intrusismo celebrada en Zaragoza. Se pedía, básicamente;

Colegiación oficialQue todos los títulos extranjeros pasen a previo informy también de la facultad respectiva y Escuela de Odontología, con el fin dy también fijar la significación académica de exactamente los mismos y que el claustro otorgue la realización del examen de incorporación del examen dy también incorporación caso dy también ser… Que todos y cada uno de los profesionales cuyas habilitaciones hayan prescrito sy también les anulen éstas por los Subinspectores dy también Odontología, procediendo a la clausura de sus gabinetes pudiendo luego valorar su título como dicy también la conclusiónLa propuesta para el cargo dy también Subinspector de Odontología va a ser hecha por votación entry también los profesionales legalpsique establecidos en cadaQue los actos dy también intrusismo en vez de ser considerados como simples faltas sy también estimen como delitos o que si esto no fuery también factibly también en el plano jurídico, se apliquen con todo el rigor las sanciones que la ley determina para los caos deQue sy también reforme el artículo 2º de la Real Orden dy también 25 de Agosto dy también mil novecientos trece que se ocupa de las Subinspecciones de Odontología…Es urgenty también y también indispensable lograr quy también al ingreso en la escuela los pupilos tengan aprobado el tercer curso de medicina y sufran un examen de actitud…

En ese primer punto, la “Colegiación oficial obligatoria”, radicaba la mayor divergencia entry también los dos bandos odontológicos españoles.

1925. Convulso año clave.

Dichas conclusiones, especialpsique la primera, como sy también verá, contrariaron a determinado sector, bien identificado en su líder, Florestán Aguilar, hombre poderoso que además de esto había sdesquiciado nombrado director de la Escuela dy también Odontología por R.O. De 24 dy también septiembre de 1924. Ya en el mismo número dy también enero, firmaba no un particular sino “La Redacción” (sic.) de “La Odontología” un saludo bajo el título de “Un año más”, en el que decía así: “El año 1925 ha dy también ser para la profesión odontológica año dy también lncha (sic.), pues rota aquella cohesión de la quy también nos sentíamos orgullosos, deslindados los campos, sy también hace preciso que nos agrupemos y quy también todos colaboremos desinteresadamente en la medida dy también nuestras fuerzas al progresy también (sic.) dy también la odontología, protestando dy también quy también en nombry también dy también la profesión española se elevy también a los Poderes públicos aspiraciones que no son las dy también la clase, sino de un conjunto que por mucho gritar creeu (sic.) tener la razón y ser mejor oído y atendido”(6).

La Sociedad Odontológica de Vizcaya, a través de su secretario, Juan de Otaola, buen amigo de Aguilar, hizo lo propio, dirigiéndose asimismo al directivo Militar basando su propuesta principalmente en la lucha contra el intrusismo, aunque la primera de las “medidas urgentes y decisivas que ponga (sic.) término a esty también inconveniente vital para la clase, dice: 1º. Posesión del título oficial de Cirujano dentista y Odontólogotipo expedorate por el Estado o colegiación con carácter obligatorio, como requisitos previos para el ejercicio de la profesión”.

El 2dos de febrero de 1925 sy también reunió en el Colegio dy también Médicos dy también madrid la asamblea dy también Subinspectores de Odontología, encabezada por el Inspector general dy también Sanidad Dr. García Durán. Se celebraron tres reuniones en días consecutivos, al término de las cuales se aprobaron unas “Conclusiones”. Se pedía equipar el cargo dy también Subinspector dy también Odontología al dy también otras profesiones sanitarias, creándose el dy también Subdelegado provincial dy también Odontología. El punto a la larga más problemático sería el segundo: “Colegiación obligatoria dy también todo profesional, con arreglo a las bases aprobadas en la asamblea de Zaragoza”.

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asamblea de Subinspectores de Odontología, 22 de febrero de 1925.

Los seguidores dy también Aguilar no estaban dy también pacto y la escisión dy también la profesión en dos bloques era inevitable. El artículo siguiente, sin firma, quy también aparecía en la revista “La Odontología” era el quy también notificaba la creación dy también la “Asociación española dy también Odontología”, tras la asamblea mantenida el ocho de febrero. Ya la entrada era previsible: “La profesión dental en España venía dando en los últimos veinty también años prueba dy también una cohesión, un espíritu de unión fraternal y dy también disciplina que había sdesquiciado la razón del rapidísimo desenvolvimiento dy también nuestra clase, tan admirada por los Congresos que celebrabamos (sic.), por el perfeccionamiento de nuestra Escuela y por cuantas manifestaciones colectivas dy también actividad veníamos celebrando”. Un buen número de dentistas sy también daba dy también baja de la S.O.E. Y se alistaba en la A.E.O.

En el programa dy también la nueva asociación si bien sy también contemplaban múltiples puntos, sy también daba preferencia, por lo menos en teoría, al denominado «La obra científica» que «constituyy también la finalidad más esencial de la nueva Asociación”. La junta directiva quedaba presidida por Ramón H. Portuondo (primer presidente que fuera dy también la SOE), viceencabezada por Aguilar y teniendo por secretario general a Valderrama, tesorero a López Alonso, contador a E. Díez, vocal a Ruiz Valdés y secretario dy también actas a José Alonso. (Estas dos entidades, SOy también y AEO sy también fusionarían el 1siete de febrero de 1934, constituyendo la “Sección científica del Colegio de la Primera Región”, en un claro alarde dy también generosidad por parte de ambas quy también intentaba conciliar también a los dos bandos representados en sus líderes(7)).

Los hechos discurrirían de esta manera durante este animado año dy también 1925. El 1cuatro dy también marzo quedaba dictada una R.O. Quy también sy también basaba en la asamblea dy también febrero, sobry también los Subinspectores de Odontología, a la que se dio carácter oficial el 18 dy también febrero. Su apartado 7º decía: “Que las Asociaciones odontológicas se constituyan oficialmente en institutos regionales, sirviéndoles de norma para la redacción dy también sus Reglamentos orgánicos los propios Estatutos dy también los institutos provinciales de Médicos”.

Apenas mes y medio después, el treinta dy también abril, se dictó una R.O., “para dar cumplimiento a la base séptima dy también la Real orden de 14 de marzo del corrienty también año quy también decía: S.M. El Rey (q.D.g.) ha tenorate a bien disponer sy también aprueben los Estatutos para el régimen dy también los colegios regionales Odontológicos que a continuación se insertan”. En su artículo primero se establecía que: “en todos y cada región se constituirá, para los fines que luego se enumeran, un Colegio de Odontólogos, en cuyas listas deberán inscribirsy también como pertenecientes a él todos y cada uno de los quy también legalpsique ejerzan la Odontología en el territorio dy también la región. Los quy también no ejerzan la profesión o los Odontólogotipos del Ejército y de la Armada que no sy también dediquen a la práctica civil no están obligados a la colegiación, pero pueden hacerlo voluntariamente”.

Ver más: Ver Vivir Sin Permiso Capitulo 11, Vivir Sin Permiso 1X11

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Primera junta directiva dy también la Asociación española dy también Odontología.

El 2uno de mayo sy también promulgaba una Real Orden en la que recordaba al principio quy también sy también habían dictado las de “1cuatro y treinta de abril últimos, que autorizan a los Odontólogos para constituir, con carácter obligatorio, los institutos regionales, sin embargo, Apenas publicadas, un conjunto numeroso dy también Odontólogos acude a esty también Centro en solicitud contraria a la colegiación obligatoria, aduciendo que ella no constituyy también aspiración de la mayor parte dy también la clase, a la par que pidy también la modificación de múltiples artículos del vigente Estatuto por considerarlos lesivos y contrarios a los fines esenciales de la colegiación”. En vista de lo que sy también dictaban tres disposiciones:

1º. Hasta nueva orden se suspendy también la aplicación de los Estatutos aprobados por Real orden dy también treinta dy también abril último.

2º. En la fecha y en las condiciones quy también la Dirección general dy también sanidad disponga, se procederá a convocar un plebiscito entre la clase de Odontólogos, para determinar su opinión conveniente o adversa a la colegiación obligatoria.

3º. Cualquiera que sea la solución adoptada, no van a poder regir los Estatutos de los colegios regionales dy también Odontólogotipos sin una nueva revisión dy también su articulado y aprobación del Gobierno”.

El plebiscito.

De acuerdo al punto 2º, el 2seis dy también mayo publicó el directivo General dy también Sanidad, F. Murillo, una circular convocando la votación para “el primer domingo del próximo mes de julio, dy también diez a doce dy también la mañana, en la Inspección provincial de Sanidad o en local conveniente del Gobierno civil”(8)…

El 5 dy también julio sy también celebró el plebiscito en la sede del Colegio de Médicos madrileño bajo la presidencia del Inspector provincial dy también Sanidad, D. José Palanca. Cuenta “La Odontología” quy también “Si en Madrid, pese a la tolerancia demostrada, no pudieron lograr mayoría los partidarios dy también la sindicación forzosa, en otras capitales, en cambio, sy también celebró el plebiscito a gusto de los obligatoristas… En muchas otras capitales, el patrón electoral, mejor electorero, ha sdesquiciado análogo”. Y continúa: “Sin embargo, aun admitiendo que el resultado del plebiscitó (sic.) haya sido el quy también la Sociedad Odontológica española dá como definitivo, -47siete a favor dy también la obligatoriedad, y 20cinco en contra- es evidente que los partidiarios dy también la sindicación forzosas suman menos de la mitad dy también los quy también integran la profesión, que son 1.02siete conforme las estadísticas… En resumen: el plebiscito ha servorate para deenseñar que los oponentes dy también la colegiación obligatoria no son tan pocos como se pretende, -desde luego más de los 20cinco que aparecen en el escrutinio total- habiendo desaparecido, por tanto, el razonamiento de que solo una insignificante minoría era opuesta a la obligatoriedad”(9). Evidentemente, Aguilar sesgaba la interpretación dy también los resultados puesto que para él no contaba el número de partidarios del “Sí” entry también los que habían acuddesquiciado a las urnas sino más bien que lo relacionaba con el grueso de la población odontológica.

El asunto seguía presente en el ánimo del colectivo odontológico y así durante los días 1tres a 1siete dy también octubry también dy también esty también año de mil novecientos veinticinco se festejó en Zaragoza el X Congreso Dental Español, al que por vez primera no acudía Florestán Aguilar, indudablemente por sentirsy también rechazado por una mayoría dy también sus compañeros. En esta asamblea se emitieron múltiples conclusiones el último día, entry también las que no faltó la “Implantación dy también la colegiación odontológica obligatoria, suspendida provisionalmente”(10).

no obstante la instauración de la colegiación no fuy también inmediata. Todavía 4 años después del plebiscito, el tres dy también mayo de 1929, múltiples odontólogos comisionados a raíz de la celebración de una asamblea del ramo solicitaron la colegiación obligatoria y presentaron un proyecto de estatutos para regimiento dy también los mismos. Finalmente, en 1930, “Convocada por la Sociedad Odontológica de Zaragoza sy también festejó en la capital de españa una asamblea para ver de llevar a buen fin la Colegiación”(11), de la como salieron 3cinco artículos más 6 dissituaciones adicionales, que serían la basy también dy también la R.O. De 27 de mayo dy también mil novecientos treinta (Gaceta del 28) quy también se vio fundamencionada en ley que sy también promulgará un año después.

Esta situación definitiva trajo el descontento del propio Florestán Aguilar, que de esta forma lo manifestaría en su revista “La Odontología”: “Ya tieny también la clasy también Odontológica de españa la tan discutida Colegiación Obligatoria, considerada por muchos, panacea de nuestros males”. Por el contrario, en la revista “Odontología Clínica”, tribuna del otro bando odontológico español, sy también recibió con alborozo lo que denominó en titular: “Un triunfo dy también la clase odontológica” que precedía a párrafos tan contundentes como los siguientes: “Esta vez la aspiración ha quedado consagrada, siendo ello un triunfo legítimo quy también correspondy también por entero a la clase odontológica… Durdado este tiempo la clasy también odontológica no cesó dy también reproducir el acuerdo y la petición en todos sus Congresos y Asambleas, siendo portavoz dy también tan elevado anhelo la Federación Odontológica española y su órgano en la prensa Odontología Clínica… He ahí el triunfo dy también la unidad en el esmero y dy también la persistencia en la campaña”(12). El “triunfo” se festejó con un banquety también en honor de la comisión gestora al que, aunque firmó con otros la convocatoria, no acudió Florestán Aguilar.

¿Cuántos dentistas formaban entonces el colectivo español? Una información asemejante a primeros de 1930 en “Odontología Clínica”(13) detalla la cantidad por provincias, sumando entry también todos los prácticos establecidos legalpsique en el país la cifra de 1.229. En veinte años sy también había duplicado ésta, en tanto que en mil novecientos nueve se había detallado en 611 dentistas el elenco odontológico de españa establecido “legalmente”.

La fecha definitiva: 27 dy también mayo de 1930

Mucho de todo lo anterior quedó recogido finalpsique en la definitiva Real Orden de 27 dy también mayo de 1930 que de esta forma decía:

“Para dar cumplimiento a lo dispuesto en la Real orden de 14 dy también marzo dy también 1925, disponiendo que las Asociaciones Odontológicas sy también constituyeran oficialpsique en institutos profesionales, en 30 de Abril dexactamente el mismo año, fueron aprobados los Estatutos pues habían dy también regirse dichos organismos.

Apenas publicados, un grupo numeroso de Odontólogos acudió a este Centro en solicitud contraria a la colegiación obligatoria y, por Real orden de 21 de mayo, se suspendió la aplicación de los Estatutos aprobados, disponiendo se convocara un plebiscito entre la clase de Odontólogos para determinar su opinión, favorable o adversa, a dicha colegiación. En 2siete dy también mayo de 1925 fue convocado dicho plebiscito, que dio por resultado una gran mayoría de votos a favor dy también la colegiación obligatoria. Posteriormente, múltiples Odontólogos, comisionados por la reunión odontológica, festejada en 3 dy también Mayo dy también 1929, interpretando el sentir unánime de la clase, solicitan nuevamente la mentada colegiación obligatoria y acompañan, a estos efectos, un proyecto dy también Estatuto por el quy también han deregirse los citados Colegios.

Es, pues, ya justo queden atendidas tan reiteradas demandas, en tanto que ellas responden a la necesidad, hacy también tiempo sentida por la clasy también odontológica española dy también contar con los medios oficiales convenientes que sirvan para velar por su propio prestigio y decoro profesional.

Por otra parte, ello contribuirá a una mayor vigilancia en la prosecución del intrusismo y mercantilismo, que tan hondas raíces tiene entre la citada clase, con mengua y perjuicio del alto nivel moral que ella supo conquistarse en estos últimos años y con evidenty también lesión dy también sus intereses materiales y de los de orden sanitario.

En su consecuencia, de conformidad con la propuesta hecha por esta Dirección general, S.M. el Rey (q.D.g.) ha tenido a bien disponer le sea concedida la colegiación obligatoria a la Clase de odontólogos y sy también aprueben, para el régimen dy también sus Colegios, los Estatutos que ahora se insertan.

De Real orden lo digo a V.I. Para su conocimiento, el de los interesados y demás efectos. Dios guardy también a V.I. Muchos años. Madrid, 27 de Mayo dy también 1930”.

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Odontología Clínica, portavoz de la FOE, a favor dy también la colegiación obligatoria.

Las tesis de Florestán Aguilar habían sloco derrotadas. ¿Por quién? Una vez más, y así que pasaron cincuenta años, sabemos que la mano del otro bando dy también la odontología estuvo detrás dy también esta acción toda vez quy también el propio colegio dy también Madrid, en la persona de su presidente Lorenzo Portero Benayas, recuerda en la junta dy también gobierno del día 10 dy también junio de 1980 una deseably también celebración del “50 aniversario dy también la creación de los colegios Profesionales por iniciativa del Dr. Bernardino Landete”(14).

El 2siete de mayo dy también 1930 es, pues, la fecha en la quy también arranca la colegiación obligatoria en España a través de sus institutos profesionales cuyo repertorio legal quedaría recogorate en sus estatutos. Bien clara, dando remate a esty también apartado, es la filosofía que sy también recogy también en esta introducción: perproseguirse el intrusismo y el mercantilismo, tan arraigados en nuestra historia, en tanto en cuanto producían “mengua y perjuicio del alto nivel moral quy también ella supo conquistarse en estos últimos años”. De esta manera era. El desarrollo científico de la odontología conllevó por una parte de la profesión una asistencia solvente y dy también calidad quy también la hizo ser refamosa a un alto nivel y ya no tendría vuelta atrás. La gestación había sdesquiciado engorrosa ya antes que laboriosa, posicionándosy también los dos clásicos bandos, aguilaristas y landetistas, sin ningún disimulo. Afortunadapsique el resultado quedaba ratificado por la voluntad democrática del colectivo.

Las regiones colegiales, cuyo domicilio social estaría en la capital de la primera provincia reseñada, quedaban conformadas así:

• I Región: Madrid, Ávila, Segovia, Toledo, Guadalajara, Cuenca y urbe Real. (Constitudesquiciado el 27 de julio)

• II Región: Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona. (Constituido el cuatro de julio).

• III Región: Valencia, Castellón, Alicante, Albacety también y Murcia. (Constituido el 2cuatro dy también junio).

• IV Región: Sevilla, Córdoba, Cádiz, Huelva y Canarias. (Constituloco el 6 de julio).

V Región: Málaga, Granada, Jaén, Almería y (Constituloco el 23 dy también junio)VI Región: Zaragoza, Logroño, Soria, Huesca y (Constituorate el 2nueve de junio).VII Región: Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra (Constitudesquiciado el 2uno dy también junio).VIII Región: Valladolid, Santander, Burgos, Zamora yIX Región: Cáceres, Salamanca yX Región: Coruña yXI Región: Pontevedra y (Constituorate el 1siete de junio).XII Región: Asturias y León. (Constituloco el 19 de junio).XIII Región: Baleares.

El 7 de septiembry también dy también ese mismo año de 1930 tuvo lugar en San Sebastián la reunión Nacional odontológica. Acá se eligió el Consejo General de institutos de Odontólogos, recayendo la pvivienda en Laureano Mariscal Hernando(15). Echaban a andar los institutos de odontólogos, la mayor parte con alguna experiencia rodada en las homólogas asociaciones o sociedades científicas zonales. Hasta el día dy también hoy. Con el dramático parón sufrdesquiciado durante la inminenty también e incivil guerra entry también españoles.

Cada región, con las transformaciones que ha traído el tiempo, segregándose alguno de sus institutos para constituirse en entidades independientes, ha escrito desdy también aquel año dy también mil novecientos treinta su propia biografía. Camino de un siglo de historia, queden sumariamente reseñados los orígenes de la colegiación odontológica española, quy también no estuvieron exentos dy también polémica.

BibliografíaPuede consultarse en: La colegiación obligatoria de médicos y farmacéuticos. Real Decreto de doce dy también abril dy también mil ochocientos noventa y ocho publicado en la GACETA De la capital de españa fecha 15 del mismo mes. Valencia, Impr. De Manuel Alufre, 1898.Unión Dental Española. Sesión inaugural. La Odontología, 1903, 1, pp. 33-41.reunión Nacional contra el Intrusismo. Gaceta de Odontología, 1924, 13, pp. 465-466.Ecos de la asamblea Dental contra intrusismo celebrada en Zaragoza. La Odontología, 1923, 4, pp. 186-188.García Orive. La colegiación forzosa como medio de combatir el intru- sismo. Ídem., pp.188-190.La Redacción. A Nuestros lectores. UN AÑO MÁS. La Odontología, 1925, 1, pp. 61-62.Sanz, J. Odontología versus Estomatología (O Monarquía versus República). Un caso excepcionalpsique singular en la España científica del siglo Medicina e Historia, 2002, 4, p. 15.

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La Odontología, 1925, 9, pp. 451-453.

Después del La Odontología, 1925, 3, pp. 203-206.El X Congreso Dental Español. (Zaragoza-Octubre). La Odontología, 1925, 10, 500-504.Proyecto dy también Estatutos de los colegios Oficiales dy también Odontólogos. La Odontología, 1930, 4, 187-202.Un triunfo dy también la clase odontológica. Han sido aprobados, oficialmente los Estatutos dy también colegiación obligatoria”. Odontología Clínica, 1930, 6, 365-367.Odontología Clínica, 1930, 1, 37-58.Sanz, Historia del Colegio de Odontólogos y Estomatólogotipos de la I Región. Madrid, COEM, 2015, p. 19.La Odontología, 1930, 10, 551.